Agencias
La coordinadora de Enseñanza Quirúrgica en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, Ana Paola Velasco Espinosa, afirma que no hay razas agresivas; “eso es un mito”. La agresividad de un animal depende de los humanos que promueven ese comportamiento.
Como tutores, señala, debemos saber qué personas somos para el perro que tenemos. “Siempre recomiendo -cuando van a adquirir o adoptar un animal de compañía- que se acerquen al médico veterinario; nosotros tenemos conocimiento de los grupos de razas, y sabemos si son adecuadas para el tipo de vida y el carácter de cada persona; por ejemplo, hay quienes tienen el carácter suficiente para dominar a un perro dominante”.
De igual modo, prosigue, se requiere considerar las enfermedades más comunes: infecciosas, de origen bacteriano o viral, como bordetelosis (inflamación de vías respiratorias superiores), y parasitosis. En el caso de las hembras, también se presentan problemas asociados a la producción hormonal, de útero, ovarios, glándula mamaria o neoplasias.










