José Natarén
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
En el aniversario del nacimiento de Armando Duvalier (Armando Cruz Reyes, 26 de agosto de 1914), recordamos su arriesgada propuesta de poesía alquimista. Si bien, el alquimismo surge como una técnica posterior a los movimientos de vanguardia, es posible encontrar en ella elementos comunes de las vanguardias. El planteamiento de Duvalier parte de una ruptura con las concepciones de la modernidad, principalmente con el imperio de la lógica ordinaria y el desdén por la alquimia y la magia. Es evidente el reconocimiento de Dadá y del surrealismo por parte del poeta chiapaneco. No solo presenta una revaloración del oficio literario, también implica una crítica a los convenios del pensamiento moderno. Actualiza la figura del alquimista desde el oficio escritural.
Esto permanece, como eje implícito, al fondo del tratamiento poético alquimista. A la par, Duvalier asume como base de sus planteamientos ciertos movimientos literarios modernos, como el romanticismo y el modernismo. Sin embargo, también se puede distinguir la vinculación con el pensamiento de los vanguardistas europeos. Así, el intelectual chiapaneco construye un sistema escritural donde el quehacer del escritor es identificado con el oficio del alquimista: la transformación del lenguaje natural en otro, original y asombroso, fundadora e instauradora, como ocurre el proceso análogo de transformación de los metales pesados en oro, por vía de la aplicación rigurosa de conocimientos secretos en un acto considerablemente mágico. Un producto del ejercicio de la voluntad y el conocimiento, cuya finalidad es dar nueva forma a la poesía.
Escrito por Armando Duvalier, el Manifiesto alquimista a los poetas es, como tal, una declaración de principios y un compendio de ideas localizables a lo largo de las poéticas desarrolladas por el escritor en momentos posteriores. En el manifiesto encontramos los principios poéticos de Duvalier en las diversas fases de su obra poética, como son el rigor formal, el humor, la metáfora deslumbrante y la concepción de “apertura del poema”, como un organismo inacabado. Es oportuno admitir el carácter reformador, el sentido contestatario y el tono socarrón, mordaz, del Manifiesto, esta nueva forma de concepción artística:
Pero eso sí, manifestamos
ser los únicos y modernos alquimistas
que hemos hecho una novísima gramática
y reformado la semántica,
para dar nueva forma a la poesía,
a veces según el mecanismo lógico
o bien con palabras esotéricas
que arrancan los lirios soterrados
en los túneles del alma.
Somos poetas de la hora y nuestro siglo,
y aunque algunos hombres no entiendan nuestras parábolas,
vosotros, que ya conocéis el nuevo abecedario
gustaréis nuestros agridulces criptogramas
como si fueran los frijoles diarios.
Dirigido a los poetas, El manifiesto alquimista intenta insertar lo inhabitual, lo maravilloso en la vida de cualquiera, superar las asociaciones normales entre los seres que percibimos. Duvalier enfatiza la esencia metafórica de la poesía. La tradición, será el vehículo mediante el cual el poeta navegará por el mundo, recién creado por la transformación poética, alquimista. Así, las cucarachas “se transforman en bandurrias”.
Amigos poetas, artistas, señoras y señores:
nosotros, los nuevos alquimistas
vamos a iniciar a ustedes en las fórmulas secretas,
para hacer que los piojos se conviertan en siringas;
las momias en bajeles
y los rebuznos en begonias de oro.
Una lectura detenida de los poemas alquimistas, muestra que la mera aplicación de la fórmula: sustituir una palabra por otra, de otra familia semántica, la introducción de la materia verbal en el sistema -versión moderna del laboratorio alquímico medieval- no basta para la obtención de un producto estético perdurable.
Incluso, el proyecto alquimista permanece como una buena intención y los poemas alquimistas no han sido considerados por los especialistas como parte del canon de Chiapas, menos nacional. Pero la inquietud y el infatigable trabajo intelectual de Duvalier es admirable, como teórico y crítico literario, como autor de ruptura junto a Chanti Serrano y Rosemberg Mancilla, así como por ser uno de los pioneros en el estado en cuanto al haikú, tanka y poesía negra, además de ser promotor cultural y funcionario notable en los años 40.
Destacan sus estudios sobre los Romances y Corridos y el hallazgo de la Retornela.
Leamos al poeta Duvalier.










