Enrique Flores Amastal Ciudad de México

POETA
Escribir en estos tiempos
donde lo que priva es el dinero,
los Quijotes, pagan
con vida su osadía,
de seguir soñando con la justicia.
Ya no hay molinos de viento
los senderos han desaparecido,
las grandes carreteras
serpentean el horizonte.
Hay grandes edificios,
grandes transportes rápidos
pero hay poetas en las montañas,
que hablan con las nubes y el viento
y gritan con voz en pecho:
“caminante no hay camino
se hace camino al andar…”.
Quijotes soñadores,
dedican sus versos a su Dulcinea.

CONTAMOS AÑOS
Para evitar la locura
contamos los años, los meses y sus días.
Y aunque tú eres la misma
fueron otros atardeceres que
formaron tu historia.
Guardas en la memoria
imágenes que ya no soy,
y tú eres idéntica pero no igual.

DUDAS
Vuelven las dudas, los desencantos
las emociones atormentan el alma.
La música de nuestro tiempo
se quedó bajo llave en los corazones,
pasionales encuentros en el jardín
Río de Janeiro, la Roma, por supuesto.
Pienso en lo que no fue,
miro tu rostro juvenil
en una antigua fotografía,
y siento la emoción de las posibilidades,
hay ausencias que duelen,
duele a veces recordar.

Enrique Flores Amastal

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