Quien quiso llegar a ser capitán, «honroso cargo»…
Krzysztof Sliwa Atlántico, Barranquilla, Colombia
Primera de dos partes
El benemérito historiador militar, par excellence, Juan Luis Sánchez Martín, ex director y editor de las espléndidas revistas militares Researching the Lace Wars, Dragona, y Researching & Dragona, autor de cientos de artículos científicos, inter alia, del ejemplar estudio: «Los capitanes del soldado Miguel de Cervantes» (Revista de historia militar, 2016, 173-232), totalmente dejado en el tintero por los biógrafos cervantinos, reforzándose en las nuevas joyas documentales habla de los capitanes de Cervantes, corrige sus biografías y alega que el capitán Manuel Ponce de León, a pesar de su designación como gobernador de la provincia de Chucuito, en el Perú, nunca ejerció dicho cargo.
No obstante, es enigmático cuándo Miguel llegó a ser soldado, pero basándome en los testimonios fiables y los textos literarios cervantinos pienso que Cervantes, en torno a la primavera de 1567, se enlistó en el Ejército del duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo (1507-1582), y alrededor del 17 de abril de 1567 llegó a La Ciudad Portuaria, donde el almirante Giovanni Andrea Doria (1539-1606) estuvo con 37 galeras, y allí también se embarcaron 15 banderas de Infantería española de bisoños, y 2 en Tarragona, que se había mandado levantar para instalarlos en los presidios y guarniciones de Cerdeña, Lombardía, Nápoles y Sicilia.
El 25 de junio de 1567, el «Gran duque» de Alba partió con 10,848 hombres, desde Asti a Flandes, beneficiándose por primera vez de El Camino Español, ideado por el cardenal Antonio Perrenot de Granvela (1517-1586) en 1563, un corredor militar logístico de 1,000 km con una media de 23 km a pie al día, que comenzaba en El Corazón de la Monarquía y terminaba en Bruselas. En este sentido se plantea la pregunta: ¿quién era el capitán de Miguel?
En verdad, se ignora cuándo Cervantes regresó a España, pero sin duda se enfrentó a una nueva realidad, es decir, estar en la Rebelión de las Alpujarras (1568-1571), e intervenir en «la guerra a fuego y a sangre». En efecto, es difícil imaginarse que Miguel no participó en la Revuelta Morisca, sabiendo que a su tío Andrés de Cervantes, alcalde de Cabra, le correspondió la preparación de las fuerzas de Cabra conforme al mandamiento del 22 de enero de 1569, ordenado por el III duque de Sesa, Gonzalo Fernández de Córdoba (1520-1578) que reza que «para el socorro de la Alpujarra, vaya de este Estado 50 lanzas y 300 arcabuceros y ballesteros; han de ir de esta villa 20 lanzas y 100 arcabuceros» (A. Moreno Hurtado, Los Cervantes, 61-62). En vista de ello, surge la pregunta, ¿quién era su capitán?
Miguel tuvo su primer servicio castrense bajo el mando de Marco Antonio Colonna (1535-1584), general en jefe de la escuadra pontificia, desde el 11 de junio de 1570 de acuerdo con Sánchez Martín, cuya escuadra formó parte de las 12 galeras, reunidas con las 16 galeras del almirante genovés Giovanni Andrea Doria (1539-1606) en La Suda, el 1 de septiembre de 1570, para organizar la expedición de socorro de Chipre y levantar el sitio de Nicosia.
Se entiende que Cervantes sirvió en una compañía de Marcantonio hasta la llegada de su hermano Rodrigo, a Nápoles, el 25 de julio de 1571, y a Génova, el 26 de julio de 1571, quien fue uno de los 2,259 soldados de la compañía del capitán Diego de Urbina, repartidos en el Tercio de Miguel de Moncada y en el de Lope de Figueroa, quienes aplastaron la rebelión alpujarreña bajo la jefatura de don Juan de Austria (1547-1578) y el III duque de Sesa.
Sin embargo, hasta el presente se oculta en qué compañía fue incorporado Miguel antes de enlistarse en la compañía de Urbina, puesto que tenía que disponer de la licencia de su capitán y de Marcantonio con arreglo al artículo de Las Ordenanzas de 1568 que informa que «ningún Capitán ni alférez pueda recibir en su compañía ningún soldado de compañía ajena, sin consentimiento expreso de su primer Capitán y licencia de sus Maestres de Campo» (Ordenanzas, 1-IX-1568).
El domingo 7 de octubre de 1571, Cervantes luchó en la única galera genovesa Marquesa, perteneciente a Juan Andrea. De resultas, el capitán de la Marquesa el veneciano Sancti Pietro le ordenó a Miguel conducir a «12 arcabuceros, en un esquife, donde recibió tres balazos de plomo de arcabuzazos, dos en el pecho y uno en la mano izquierda» lo que fue convalido por el sargento Antonio Godínez de Monsalve (K. Sliwa, Documentos…, 53-54).
No obstante, el error recurrente de algunos cervantistas es que Miguel sirvió bajo el capitán Urbina. Esa no es la verdad porque según las Ordenanzas de 1568, Cervantes fue dirigido por el capitán Sancti Pietro, quien decidió en qué capacidad y dónde debió servir Miguel porque «los soldados que han de residir en las galeras… han de ser tomados y escogidos por el capitán de la misma galera adonde han de servir, y gobernados por él y por sus cabos de escuadra como hasta aquí se ha hecho» (AGS, Estado, Armadas…, leg. 445). Surgen las preguntas, ¿quién era el capitán Sancti Pietro?
Continuará…










