Papel, tinta y verso…

Enrique Flores Amastal Ciudad de México

NUNCA MAS
Flores blancas, como ofrenda
a los caídos aquella noche
del 2 de octubre de 1968

La noche quedó atrás, el ritual de sangre
cubrió las losas del templo;
sangre de los nuevos macehuales,
que los dioses crearon para el trabajo
han pagado el tributo.
Aquellos empoderados
con las armas de guerra
ciegan vidas de sus congéneres,
sedientos sátrapas, modernos seductores
de muerte, oscuros esclavos
al servicio de la ignominia:
“2 de octubre no se olvida”.
Con los puños en alto, jóvenes, adolescentes,
obreros herederos de la historia reciente,
gritan lo que sus libros de historia cuentan,
familiares que vivieron los hechos confirman:
“el pueblo unido jamás será vencido”.
Van rumbo a Tlatelolco, plaza de las 3 culturas,
altar perenne de los que ofrendaron su sangre
para devolvernos la vida.

ANA MARIA
Un homenaje a tu valentía
Ana María, no te conocí…
Después de aquel 2 de octubre
busqué tu fotografía en los diarios,
y la encontré, dormías
en aquella baldosa fría
con tus sueños abrazados
buscando un nuevo amanecer.
Con tus cabellos enmarañados
descansabas del ajetreo de la tarde noche.
¿Cuántas conciencias
se hermanaron esa noche?
¡Ofreciste tu cuerpo
para detener las balas asesinas!
¿Cuántos hombres jalaron el
gatillo de sus armas, solo por obedecer órdenes
y gritaban en la noche como
si el país estuviera en guerra
y el enemigo tomara Tlatelolco?
Regina, también confieso
que tu nombre y tu imagen
están en mi recuerdo,
No he dejado de pensar en ello,
lo digo: no te conocí,
pero lo ideales nos hermanaron.
Estas líneas serán un homenaje
póstumo a tu partida,
tu misión la cumpliste pronto
¡HASTA SIEMPRE REGINA!

Enrique Flores Amastal

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