Los capitanes del brillante soldado Miguel de Cervantes

Quien quiso llegar a ser capitán, «honroso cargo»…

Krzysztof Sliwa Atlántico, Barranquilla, Colombia

Tras la salida del hospital, en abril de 1572, Miguel, genial soldado, se enlista en la quinta compañía del capitán Manuel Ponce de León (1539-1622) del Tercio del maestre de campo, Lope de Figueroa y Barradas (1541/42-1585), puesto que se demuestra que desde el 24 de abril de 1572, Cervantes ya no fue propiedad del capitán Urbina. Según Sánchez Martín, el 19 de abril de 1572, Miguel figuró en el Tercio de Lope de Figueroa, que abarcaba 18 compañías, arrojando «2.665 oficiales y soldados» (J. L. Sánchez Martín, «Los capitanes…», 173-232).
Asimismo las perlas documentales inéditas del periodista Sánchez Martín corrigen los errores garrafales de la biografía del maestre de campo del rey Sebastián I de Portugal (1554-1578), Francisco de Aldana (ca. 1537-1578), -llamado por Miguel, «El divino capitán»-, y de su familia, y legitiman a ciencia cierta que el «Divino» no era hijo del capitán de infantería y alcaide de Manfredonia, Antonio Villela de Aldana (ca. 1505-1561), natural de Alcántara, como lo divulgó erróneamente hace 68 años el presidente de honor de la Asociación Internacional de Hispanistas, Elías L. Rivers, y documentan que Francisco, llamado «doctísimo español, elegantísimo soldado, valiente y famoso soldado en muerte y en vida» por Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos (1580-1645), prestó sus servicios en la jornada de Túnez, el 7 de octubre de 1572.
Según el extraordinario investigador Sánchez Martín el gran poeta hispano-italiano Francisco, capitán de Infantería, quien tras haber levantado una compañía de 400 infantes en Guadalajara, fue enviado desde Cartagena a Sicilia, donde su compañía fue integrada, posiblemente en octubre de 1572, al Tercio del Maestre de campo Lope de Figueroa para tomar parte en la expedición de Navarino, donde el Príncipie de la Cristianidad le confió al capitán Francisco, «Amabile Confuso», el empleo de sargento mayor de la Infantería española. Allí Cervantes, flor de ejército español, sirvió bajo las órdenes de Aldana.
Igualmente, se constata que desde finales de 1573, la compañía del capitán Ponce de León fue agregada al legendario Tercio Fijo de la Isla de Sicilia o Tercio de Sicilia, del maestre del campo, Diego Enríquez de Castañeda y Manrique (1535-1601). El experto malagueño Sánchez Martín afianza que Miguel estuvo al menos 2 meses en el archipiélago maltés, «desde mediados de octubre hasta mediados de diciembre de 1573» (J. L. Sánchez Martín, «Los capitanes…», 173-232).
El 26 de septiembre de 1575, Cervantes fue capturado por los corsarios berberiscos y llegó a ser un preso del arráez Dalí Mamí en Argel, quien estuvo a las órdenes del capitán Mamí Arnaut. Se desconoce en detalle quién era el capitán Arnaut.
No se dedicó ningún estudio riguroso y pormenorizado tocante al Capitán General de las galeras de Nápoles, Sancho Martínez de Leiva y Ladrón de Guevara (1510-1579), bajo cuyo liderazgo sirvió Cervantes entre 6 y 7 se septiembre de 1575 cuando retornaba en la galera El Sol de España rumbo Barcelona. No sabemos cuándo, dónde y en qué circunstancias se conocieron Sancho y Cervantes.
El 20 de marzo de 1578, en Madrid se acredita innegablemente que Miguel regresaba a España para llegar a ser un capitán de una compañía, «honroso cargo» (El Quijote, I, XXXIX). El dato precisa que el alférez Gabriel de Castañeda «leyó las cartas que llevaba Cervantes de Don Juan de Austria, en que lo recomendaba a S. M., para que le diese una compañía de las que se formasen para Italia, por ser hombre de méritos y servicios» (K. Sliwa, Documentos…, 51-53).
Añádase a esto que Cervantes relató su estancia en Asti así: «desde allí se fue a Aste, y llegó a tiempo que otro día marchaba el Tercio a Flandes. Fue muy bien recibido de su amigo el capitán, y en su compañía y camarada pasó a Flandes» (El Licenciado Vidriera), y testimonió en Génova que «llegaron a la hermosa y bellísima ciudad de Génova, y desembarcándose en su recogido mandrache, después de haber visitado una iglesia, dio el capitán con todas sus camaradas en una hostería» (El licenciado Vidriera). Los cervantistas no identificaron a estos dos capitanes. ¿Quiénes eran?
En resumidas cuentas, le felicito a nuestro ejemplar Juan Luis Sánchez Martín, padre de la genealogía de los victoriosos Tercios españoles (1534-1704), que hicieron brillar The Royal Crown of Spain de Friedensfürst en su Imperio donde no se ponía el sol, pues Dios sˈera fatto Spagnolo, su magna labor y sus magníficas contribuciones no solo sobre la genealogía regimental española, sino también sobre los brillantes soldados de las Fuerzas Especiales de Élite de los Tercios Viejos españoles, Miguel, héroe de Lepanto, y Francisco, «Amabile Confuso», héroe de la batalla de Al-Qasr Al-Kabīr, quienes lucharon hasta la última gota de sangre.
«Laus in Excelsis Deo»,
Krzysztof Sliwa

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