Letras Desnudas
Mario Caballero
Soy un hombre de tertulias. Me gusta la buena charla y la compañía de gente inteligente, de la que aprendo cosas nuevas y obtengo información, datos, fuentes.
El domingo pasado, me reuní con dos catedráticos universitarios, un doctor en Derecho Público y un médico internista. Fue una mesa muy heterogénea, en la que lo único en común era la amistad.
Luego de una hora de conversación, chistes y risas, el doctor lanzó la pregunta: “¿de verdad hay justicia social en Chiapas?”.
Cada uno de los contertulios dio su propia opinión. La mía fue que sí, que sí hay justicia social en nuestro estado. Y los argumentos con los que sustenté mi respuesta fueron los siguientes:
PRIMERO
Antes que nada, definamos qué se entiende por justicia social.
De acuerdo con un concepto de la Unicef, la justicia social “se basa en la igualdad de oportunidades y en los derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Está basada en la equidad y es imprescindible para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y para una sociedad en paz”.
En otras palabras, todas las personas tenemos necesidades básicas en común que se traducen en derechos humanos fundamentales. Por ejemplo: el derecho a la propia identidad, a la supervivencia, a la educación, a la salud y a ser tratados con dignidad y respeto.
Cuando estas necesidades no se satisfacen, se convierten en injusticias. Sin embargo, son problemas que tienen solución, pero que a menudo han sido provocadas por personas, instituciones o gobiernos. Así que la decisión de promover o negar la justicia social está en manos de las personas, ya sea a escala individual, institucional, local, nacional o mundial.
Entendido entonces qué es la justicia social, veamos que el gobierno del doctor Rutilio Escandón Cadenas ha dado pasos sostenidos en el abatimiento de las injusticias y en la transformación de la realidad de Chiapas que, como refieren los expertos, presentaba un atraso de por lo menos cincuenta años.
Mi primer argumento fue que el gobernador Escandón encontró un Chiapas destrozado, con conflictos magisteriales, paros del personal médico y organizaciones sociales generando caos en la entidad y una destrucción palpable del tejido social.
¿Estamos igual que hace cinco años? No.
Don Rutilio, desde inicios de su administración, puso todo su empeño en recuperar el Estado de derecho y la legalidad. Con un diálogo permanente con los distintos grupos sociales, encontró soluciones a los problemas.
Ahí una de las razones por las que los absurdos choques de la CNTE con el gobierno, que en el sexenio anterior realizó incontables marchas y paros laborales, se dirimieron en beneficio de los estudiantes, que ahora han tenido clases de manera ininterrumpida, salvo por el periodo de pandemia claro está.
Y que los abusos del MOCRI, organización sediciosa que había invadido miles de hectáreas en todo el estado, además de ranchos y propiedades privadas, se acabaron con la imposición de la ley y la autoridad.
SEGUNDO
Otras problemáticas encontradas por el mandatario aquel ocho de diciembre de 2018 fueron en la infraestructura, que ante la falta de los servicios necesarios para impulsar la calidad de vida de la población chiapaneca, evitó mejorar las condiciones de los municipios, la comunicación y sobre todo acceder a otros servicios.
Fue verdaderamente triste ver municipios devastados por la pobreza, la marginación y el abandono, donde los niños recibían clases en escuelas con paredes y techos de cartón, donde la productividad no avanzaba por falta de impulso y apoyos, donde el comercio estaba estancado por no haber caminos y carreteras en buen estado que les permitieran el traslado de mercancías y productos, donde infantes fallecían por no haber medicamentos y mucho menos centros de salud.
¿Qué pasó?
En esta administración, como en ninguna de las anteriores, se realizó una importante inversión en la reconversión de clínicas y hospitales públicos, en la apertura de caminos rurales, en la reparación de vías de comunicación, en la construcción de escuelas, en la pavimentación de calles y en la distribución de diferentes apoyos sociales.
Hace unos días, en el municipio de Cintalapa, verbigracia, Escandón Cadenas inauguró la construcción de infraestructura física educativa en la Telesecundaria 1458 Vicente Guerrero, para la que se destinaron 3.55 millones de pesos, dinero con el que se edificaron seis aulas, andadores, plaza cívica, enmallado perimetral, acceso principal y red eléctrica.
Es más, sólo en esa localidad el Gobierno del Estado ha invertido 388 millones de pesos, de los cuales más de 70 millones han sido para atender las necesidades de la educación. Inclusive, se anunció el inicio de la construcción de 16 aulas nuevas para el Colegio de Bachilleres de este municipio.
Gracias a inversiones como ésta se ha fomentado el empleo, el crecimiento y el desarrollo de infraestructura social. El año pasado la inversión fue superior a los dos mil millones de pesos en obra pública y para este año se espera que alcance los tres mil millones.
Todas estas grandes obras que no se habían hecho en Chiapas en periodos pasados fueron posibles gracias a la voluntad política del gobernador, pero también a la política de austeridad, transparencia y rendición de cuentas, con la cual se combatió la corrupción, permitiendo que ahora los recursos de los chiapanecos lleguen y se inviertan donde más se necesitan.
TERCERO
Desde luego, existen problemas que todavía deben resolverse y necesidades que solventar. No obstante, se han hecho proyectos con gran sentido humano, que han elevado la calidad de vida de los habitantes y que al final del día hacen justicia social. Como la entrega de escrituras públicas a cientos de familias que ahora tienen certeza jurídica sobre sus propiedades.
Y tampoco hay que olvidar que en los últimos cinco años se han realizado pagos importantes a la deuda pública heredada, que superaba los 40 mil millones de pesos, de los cuales la mitad era con los proveedores del gobierno. Es más, ya se redujeron las deudas salariales y prestaciones con los trabajadores, que alcanzaban los cuatro mil millones de pesos.
Pero a todo esto hay que comprender la visión de la actual administración, que más allá de atender las necesidades de la población en términos de infraestructura educativa, de salud, servicios básicos, movilidad, mejora de la imagen urbana, entre otros, también ha buscado potencializar la inversión privada.
Como el hecho de que la semana pasada Rutilio Escandón inaugurará la ruta aérea Villahermosa-Tuxtla-Villahermosa, que será operada por la empresa Aerus con aviones Cessna SkyCourier para 19 pasajeros y cuatro turbohélices Cessna Grand Caravan EX, que tendrán un vuelo de ida a las 9:00 a.m. y otro de vuelta a las 7:00 p.m.
¿Cuántos años veníamos pidiendo esta conexión con el estado vecino?
Para esto, Aerus invirtió de sus propios bolsillos 98 millones de dólares, y lo hizo con la confianza de que en el estado se respira gobernabilidad, paz social y seguridad. Puesto que Chiapas es actualmente una de las tres entidades más seguras para vivir, visitar e invertir.
La justicia social en Chiapas, en este caso específico, se traduce en el fomento al turismo, mayor intercambio comercial, fortalecimiento de los lazos de hermandad entre los dos estados y, por supuesto, impulso económico.










