Enrique Flores Amastal Ciudad de México
Tiempo para mirarte
Siempre habrá tiempo para mirarte,
es la forma como te humanizas,
así el espacio y el tiempo existen.
Tu vida no es de nadie más que tuya.
Cuando así lo consideras
la soledad desaparece y el reloj
es tu cuerpo, mide la eternidad.
Tu sonrisa es la estrella
y devuelve el deseo de existir,
nada cambia todo es circular
vida, muerte, recomenzar.
La Tierra
Es la casa que habitamos,
gira eternamente en su órbita,
infinitamente sin descansar.
Pero ese giro guarda un secreto
es el resultado de multiplicar
13 por 28, ¡que curiosidad!
A la sombra de la jacaranda
Descansas de andar los caminos
a la sombra de la bella jacaranda,
con el suelo tapizado azul violeta
hermoseando tu larga cabellera
guardas tus sueños ancestrales.
La intención de vivir contigo
me acerca a tus labios sonrientes.
Debo mentir que he besado
tus labios tibios y tiernos,
fuiste el primer despertar.
¡Fantasía, solo fantasía!
Pero no puedo vivir sin un sueño.
Aquellas flores azul violeta
lucen en tu cabellera,
junto a ti, déjame vivir mi invierno,
y cuando duerma, veré la jacaranda
adornando el camino
meciéndose con el viento.
No te recuerdo
Hoy estuve a punto de recordarte,
apuré mi copa de vino
y volviste al olvido.
Soltaste mi mano
y me hundí en la negrura
de tu recuerdo.
Enrique Flores Amastal










