Confesiones
Guillermo Vázquez Handall
Morena y el Partido Verde han fraguado una alianza mucho más fuerte y compleja que la simplemente electoral, la negociación ha sido tan discreta y delicada que se ha llevado a cabo en Los Ángeles California, en el marco de la reciente visita que Claudia Sheinbaum realizara a esa ciudad para convivir con población de origen mexicano.
Las pláticas respectivas las encabezaron por Morena Mario Delgado y por parte del verde los senadores Manuel Velasco y Eduardo Ramírez, el dialogo fue extremadamente cordial, no ir juntos en coalición en algunas posiciones no es un rompimiento es una estrategia.
Se trata de que Morena y sus aliados obtengan el mayor número de posiciones legislativas posibles en la próxima elección, el plan C como lo denomino el mismo presidente López Obrador.
Por ello en el caso del senado, este se elige con la fórmula que presenta el partido ganador de los comicios, es decir sus dos integrantes más el primero de la fórmula que queda en segundo lugar.
Si Morena no quiere que el Frente Amplio logre al menos hipotéticamente hablando los 32 escaños senatoriales vía el segundo lugar, tiene que mandar a sus aliados a competir por ellos.
Por esa razón el Partido Verde calcula que en algunas entidades incluso pueden ganar la formula, mandar a Morena al segundo y dejar al Frente Amplio sin nada, es decir quedarse con las 3 posiciones.
Esto además les permitirá competir por colocarse como fuerza política preponderante en dicha cámara con los beneficios que eso incluye en materia de representación en la JUCOPO y la mesa directiva.
En este acuerdo que se dará a conocer en estos días y que aquí le informamos en exclusiva, el verde iría con formula propia al senado en Chiapas, San Luis Potosí y Quintana Roo con la firme intención de ganar y de que Morena obtenga los segundos lugares.
En otras entidades como Veracruz lo harían también, pero en ese caso la estrategia es quedar en segundo lugar y de esa forma evitar que el frente amplio acceda a esa senaduría y en los demás según lo determine el cálculo en coalición.
Pero sin lugar a duda la decisión que más llama la atención y por mucho, es la de ir por la gubernatura de Chiapas en solitario, sin que eso suponga como decíamos una suerte de división, sino una estrategia para obtener más votos en lo individual que al final de cuentas suman en la alianza.
Esta lógica se fundamenta en que en ese estado el partido verde es la principal fuerza política por encima incluso de Morena y que Chiapas es un bastión político y electoral que les corresponde en la repartición de posiciones con o sin alianza, de forma que eso contribuya a lograr más diputaciones y senadurías.










