Letras Desnudas
Mario Caballero
Karl Marx decía que a veces la historia se repite dos veces, primero como tragedia y después como farsa. El anterior intento de Diego Valera por ser candidato a gobernador fue una tragedia; el de ahora, una farsa.
Recientemente anunció que buscará dicha candidatura del Frente Amplio por Chiapas, pero su solo deseo es una burla, un insulto a nuestra inteligencia, una infamia.
Igual que él, Yassir Vázquez Hernández también aspiró a ser candidato a gobernador, pero incluso este político que es uno de los peores resabios del sabinato tenía mayor experiencia que él.
Durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero fue coordinador de Atención Ciudadana, subsecretario de Relaciones Públicas en la Secretaría de Gobierno y titular de la Secretaría de Desarrollo Social. Y, haya sido como haya sido, en 2010 ganó la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez con una amplia diferencia de votos frente a su más cercano oponente.
Esto en ningún momento significó que fuera un buen gobernante, porque no lo fue. Para empezar, todos los proyectos de obra pública que realizó terminaron convertidos en tapadera de corrupción. Y al final de cuentas Yassir quedó para la historia como uno de los alcaldes más mediocres, nefastos y pillos que haya tenido la capital del estado en tiempos recientes, que abandonó el cargo dejando una deuda por más de 900 millones de pesos.
Viendo esto, para qué quiere ser gobernador Diego Valera si no cuenta con ningún mérito para alcanzar tan alta distinción, ¿nomás para quitarse la espinita o para ser el tonto útil de otros intereses políticos?
RADIOGRAFÍA
Diego Valente Valera Fuentes es de esos políticos que mienten hasta de su lugar de nacimiento. Dice estar orgulloso de ser de la costa chiapaneca, pero se sabe que nació en Tuxtla Gutiérrez el 1 de diciembre de 1984.
Sus primeros pasos en la política fueron en 2001, cuando fue nombrado presidente del Comité Ejecutivo Municipal del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en Unión Juárez. En 2005, con 20 años cumplidos, perdió humillantemente en la contienda electoral por la presidencia municipal de dicho municipio. En 2008 y 2009, fue coordinador de delegados en la Secretaría de Economía de Chiapas, durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero.
De 2009 a 2010 fue director de Comercio Interior y Exterior en esa misma secretaría. Después ocupó el cargo de asesor del entonces senador Manuel Velasco Coello, a quien le debe gran parte de su carrera política. Y en 2011 fue nombrado subsecretario general de gobierno en la Región Sierra Mariscal.
Antes mencioné que Yassir tenía mucha más experiencia que él, pero que no le sorprenda los muchos cargos que hay en el currículum de Diego Valera, ya que sólo fue un comodín que ocupaba los puestos mientras encontraban a alguien mayor capacitado para ejercerlos. Por tanto, no hay nada bueno que destacar de su trayectoria, salvo que fue parte del gobierno sabinista que endeudó a Chiapas por más de 40 mil millones de pesos.
Y como muchos sabinistas, él también buscó la protección del fuero constitucional, pues tiene muchas cuentas pendientes con la justicia. Con el respaldo de Sabines, llegó a ocupar una curul en el Congreso del Estado durante la LXV legislatura.
Antes de entrar en el tema de las cuentas pendientes, sépase que Diego pasó por el cargo legislativo como en un apacible día de campo. No se molestó en escuchar las necesidades de la gente, nunca impulsó una iniciativa, no debatió los proyectos de ley, sino sólo aplaudió y participó en los abusos de esa legislatura.
El 11 de diciembre de 2013, el exgobernador Manuel Velasco lo nombró titular de la Secretaría de Pesca y Acuacultura. ¿Y qué pasó? Siga leyendo e indígnese.
A principios de noviembre de 2016, al mediodía, mientras Diego comía un coctelito “vuelve a la vida” en Puerto Arista, una persona lo increpó y lo responsabilizó de un fraude por más de 5 millones de pesos. El bochornoso episodio fue grabado con un teléfono celular y publicado en las inclementes redes sociales.
La persona que se le fue a los reclamos, le dijo:
“Este diputadillo que tenemos acá defraudó a mi gente con lo de unos proyectos de pesca. Cuando estuvo acá hizo desastres en la costa. ¡No huyas, cobarde! ¡Eres una rata! (le gritó cuando Diego huía del lugar)”.
Y el señor continúa: “Con 21 proyectos de 240 mil pesos, me defraudó en la zona costa y me mandó a un negociador para que me dieran lo que era de cinco proyectos. Le dije que no aceptaba, que no negociaba con políticos nefastos como él”.
Esta persona lleva por nombre Augusto Pérez López, que es socio o propietario de la empresa Agromarth.
A saber, los fondos de los proyectos que Augusto Pérez le reclamaba a Diego Valera estaban destinados para apoyar a personas de bajos recursos de los municipios de Tapachula, Mazatán, Tuzantán, Acacoyagua y Pijijiapan.
Sin embargo, esa no fue la única acusación en su contra. También fue señalado de llenar de aviadores la nómina de la Secretaría de Pesca y de haber desviado 25 millones de pesos de decenas de proyectos acuícolas y pesqueros que nunca entregó a los beneficiarios a pesar de que estos ya habían sido aprobados.
Para mayor inri, se cuenta que utilizó dinero de la dependencia para financiar su campaña a la diputación federal que obtuvo en 2015.
De acuerdo con el portal www.curul501.org, Valera no promocionó ninguna iniciativa de ley, es decir, durante los tres años que ocupó el cargo ganó casi 4 millones y medio de pesos sin despeinarse.
“¡AYÚDEME!”
Líneas antes mencionamos que Diego Valera le debe toda su carrera política a Manuel Velasco, quien lo colocó en puestos importantes en el Gobierno del Estado y lo hizo legislador federal por el PVEM. Sin embargo, lo traicionó.
En noviembre de 2016, durante un evento político, Pablo Salazar Mendiguchía, quien incluso encabezaba dicho acto público, dijo ante las caras impacientes de los concurrentes: “No tarda en llegar el invitado. Hay que escuchar cuáles son sus intenciones”.
Pocos minutos después, un joven de cabellos rizados y ojos verdes descendió de una camioneta blanca tipo Suburban. Con paso lento, fue saludando a cada persona, repartiendo sonrisas y abrazos hasta que llegó al lugar donde estaba sentado el exgobernador.
El saludo que le dio a éste fue muy distinto al de los demás, con mucha más efusividad y cariño. Literalmente, Pablo y Diego se fusionaron en un largo, largo, largo abrazo. Y así como estaban trenzados, Valera le dijo al oído: “¡Ayúdeme!”.
Luego tomó el micrófono y soltó el beso de Judas: “Quiero ser gobernador de Chiapas. Como yo, sé que ustedes no quieren a los del Verde. Por eso vengo a decirles que en los próximos días me declararé diputado independiente”.
Durante los siguientes quince minutos no hizo más que hablar de su proyecto a la gubernatura y de la pésima administración de su tutor: Manuel Velasco Coello.
Este es Diego Valera, el que infamemente quiere ser candidato del Frente Amplio por Chiapas a gobernador del estado.










