Chiapas es universal

Jorge Alberto Rincón Acebo. [email protected]

México y Chiapas poseen todos los recursos para ser una potencia mundial; sin embargo, nos ensimismamos en cultivar la estulticia y la autodestrucción.
Chiapas posee en especial, simas y cimas, climas cálidos, calientes; solo nos falta el desierto, que ya estamos produciendo en los municipios de Cintalapa y Ocozocoautla.
Somos sofisticados en nuestra patología, alternando con la pobreza e ignorancia Conservamos el cáncer cervicouterino, la desnutrición. Del primer mundo la ateroesclerosis, síndrome metabólico, primer lugar en consumo de refrescos embotellados, ocasionando asesinatos frecuentes entre grupos étnicos porque piensan que los embrujaron, cuando la causa es la diabetes insulino dependiente.
Los patólogos nos dedicamos a hablar de logros morfológicos histoquímicos.
¿Acaso -en consecuencia- conservamos vida, salud o mejoramos sus condiciones de sobrevivencia al proporcionar estos datos a la quimio o radioterapia? Es conocido que existen profesionales de la radio y la quimio, que terminan siendo incisivos en que se aplican sus tratamientos hasta la muerte, a costa de lo poco que les queda a los futuros ‘fieles inocentes’ (muertos).
Nos hallamos ante una realidad que el ser humano pretende evadir.
Nos autodestruimos.
Reportamos vasos ateroescleróticos en los órganos como tejido adiposo o en aparato genital, dañados de un 30 al 90%, con una nota sugestiva para acudir a su cardiólogo, cardiólogo intervencionista o al nutriólogo para que cambie su dieta. Y de hacerlo, el paciente o su médico tratante, lo realizará.
Tal parece que, aun siendo médico, dar consejos de salud pierde afectos.
Y esto no es privativo de Chiapas o México.
Es una condición inherente a la manera en que viven los 8,000 millones de seres humanos.
Desde la aparición de la farmacoterapia comercial en el siglo XX, las escuelas de medicina y de ciencias de la salud en el mundo, no educan para prevenir; únicamente para paliar las enfermedades y sabemos que muchos de los medicamentos que se aplican a nivel mundial, solo son prolongadores del sufrimiento y productores de daño hepatorrenal.
¿Acaso los médicos nos hacemos un chequeo prostático adecuado?
Mucho menos protocolo de estudio cardíaco, angiografía, estudio con radioisótopos cardiacos y cerebrales. para la micro circulación.
Sabemos de por lo menos un compañero que, siendo deportista, falleció durante su rutina de ejercicio.
¿Acaso exploramos el polígono de Willis para ver la posibilidad de llegar a tener un daño cerebral que nos deje hemipléjicos?
O la probabilidad de desarrollar Alzheimer o micro trombosis cerebrales, que nos dejen muertos en vida, ausentes.
Continuará…

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *