Letras Desnudas
Mario Caballero
PRIMER ACTO
Después de más de cuatro años, Roberto Albores Gleason reapareció en la escena pública tras su humillante derrota en 2018. Aunque algunos califican su breve retiro como un “sano descanso” para recargar baterías en su natal Comitán de Domínguez, lo cierto es que huyó del país y tras su regreso del extranjero no fue a la tierra que inspiró a Rosario Castellanos, sino a su mansión de Mérida, Yucatán.
Y reapareció con un mensaje vía Twitter, en junio de 2023, en el que anunciaba su renuncia al PRI, partido donde militó desde sus 18 años y con cuyas siglas fue diputado federal, secretario de Estado, senador de la República y candidato a gobernador.
Su renuncia, sin embargo, fue un intento burdo de curarse en salud y justificar que traicionaba al partido que le había dado todo. Con ese tuit divulgó la carta de renuncia que le envió al dirigente nacional del PRI, fechada el 29 de marzo de este año.
Patético fue que en ésta evocara sus “mejores etapas” en el partido. Como el hecho de que en 2006, al lado de otros jóvenes priistas, construyó Fuerza Democrática, un movimiento surgido supuestamente en oposición al autoritarismo del PRI, que después se alió a otro movimiento de izquierda a nivel nacional.
Lo que no dijo es que Fuerza Democrática fue tan sólo un acto de protesta contra la expulsión de su señor padre. En ese entonces, el PRI había aprobado la expulsión de Roberto Albores Guillén por haber operado políticamente en contra del entonces candidato priista al Gobierno del Estado y a favor de uno de los exgobernadores más corruptos que haya tenido Chiapas en la historia reciente, Juan Sabines Guerrero, que fue candidato del PRD.
Incluso, gracias a la traición de su padre él fue secretario de Economía y después secretario de Turismo en la administración sabinista.
Donde de plano chorreó la tinta fue cuando escribió: “Creo en una nueva forma de hacer política, más innovadora, para el bienestar de Chiapas”.
La verdad, nadie le entendió. Ni el que esto escribe. Sobre todo, sabiendo que su forma de hacer política es a través del abuso y el único bienestar que ha buscado es el propio. ¿Ejemplos? Claro.
Para ser candidato a gobernador no recurrió al consenso de las bases, sino a las complicidades. No logró la postulación por méritos, ni siquiera por simpatía, pues no tiene ni lo uno ni lo otro, sino mediante el abuso de poder de sus antiguos compañeros del ITAM. Enrique Ochoa Reza y Aurelio Nuño, entonces dirigente nacional del PRI y secretario de Educación Pública, respectivamente, coaccionaron a los priistas y a los líderes del Verde, Nueva Alianza y de otros partidos estatales para que él obtuviera la postulación fast track.
Por eso no fue extraño que a media campaña la mayoría de los partidos de la alianza lo abandonaran y terminara quedando en un ridículo tercer lugar en la contienda. Incluso muy por debajo del candidato del Verde, que por poco gana la gubernatura a pesar de haber hecho campaña durante pocas semanas.
SEGUNDO ACTO
El domingo 13 de agosto de 2023, Roberto Albores anuncia con bombo y platillo su adhesión al Partido del Trabajo y su padrino, Amadeo Espinosa Ramos, dueño de la franquicia del PT en Chiapas, lo presenta como aspirante al proceso de selección de la Coordinación Estatal de los Comités de Defensa de la 4T.
En la sede del evento se escucharon algunas porras. Empero, su anuncio levantó muchas cejas entre los petistas de hueso colorado que no comprendían por qué alguien que no era del partido, que nada tenía que ver con el movimiento lopezobradorista y que vilipendió a la Cuarta Transformación cuantas veces quiso, era postulado para un cargo que les correspondía a alguno de ellos por derecho.
Otra vez, nadie entendió su discurso. Habló y habló de transformar el estado, recuperar la seguridad y generar nuevos y mejores empleos. Y, desde luego, aprovechó los reflectores para congraciarse con los líderes de la 4T y, en un acto de soberbio masoquismo político, reconoció que Morena fue lo mejor que le pudo pasar a Chiapas y al país en 2018.
En pocas palabras, el político que “ni se asusta ni se raja” sacó la lengua para pulir las suelas de cuanto morenista encumbrado pudo.
TERCER ACTO
Una vez que el partido del presidente López Obrador emitió la convocatoria para el registro de los aspirantes a participar en la encuesta, Albores Gleason se inscribió.
El Consejo Estatal de Morena se reunió el 28 de septiembre y Albores no obtuvo un solo voto. Días después la Comisión Nacional de Elecciones de Morena dio los nombres que pasarían a la encuesta final y nuevamente el nombre del expriista no apareció en la lista.
Por tal motivo, denunció públicamente que Morena lo había excluido de la encuesta a pesar de que él –según- contaba con resultados de encuestas nacionales que indicaban que su nombre es ampliamente reconocido y preferido por los ciudadanos. Inclusive su tutor en esta cruzada, Amadeo Espinosa, afirmó que Albores había ganado en la encuesta, aunque no dio ninguna evidencia que probara su afirmación.
Siendo honestos, hay dos razones por las que Albores no fue incluido en la encuesta final. La primera, nunca fue respaldado por la militancia del PT, que no aceptó que Amadeo lo impusiera como candidato del partido. Consideraron que su líder había cometido una aberración y un atropello a los derechos políticos de los militantes al incorporarlo a la institución. En consecuencia, la militancia se fracturó.
Segunda, y no menor en importancia, nunca tuvo la menor oportunidad de ser incluido en el proceso interno. Pues cómo los morenistas elegirían a alguien como él que llamó corrupto, zángano e inmoral a Andrés Manuel López Obrador durante sus mítines de campaña. Era ilógico. Elegir a Albores significaba traicionar al fundador del movimiento.
ÚLTIMO ACTO
Tras el descalabro y berrinche tanto de Roberto Albores como de la cúpula del PT en el estado, los líderes petistas critican que la inclusión del excandidato a la gubernatura no tuvo valor para los verdaderos militantes.
Es más, al que le han declarado y reiterado todo su respaldo es al presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Eduardo Ramírez Aguilar. Lo hacen a pesar de que la dirigencia estatal está esperando la decisión que emita Morena el próximo viernes, que es cuando conoceremos el nombre de la persona que encabezará los Comités de la 4T en el estado y virtual candidato a la gubernatura.
Y están tan seguros de su postura a favor del llamado “Jaguar Negro”, que afirman que “el triunfo es claro si van con el comiteco, (ya que) sus números (en las encuestas) así lo dicen”.
¿CÓMO SE LLAMÓ LA OBRA?
Sin duda, Albores Gleason y Amadeo la calabacearon, como se dice popularmente.
El primero es responsable de su propia tragedia. Por abusivo recibió una probada de su propio chocolate. El segundo es culpable de dividir el partido. Creo que es hora de que los petistas hagan a un lado a este viejo político que no ha hecho otra cosa que usar al PT para enriquecerse y obtener cuotas de poder y cargos legislativos por la vía plurinominal.
La pregunta es: ¿se quedará Albores con los brazos cruzados? Porque se dice que le pagó 10 millones de pesos a Amadeo Espinosa para que éste lo hiciera candidato y al final no obtuvo nada.
Yo en su lugar pediría un reembolso.










