Aparición del capitán marcos ojalá “revolucione” conciencias
Hace apenas un par de días se hizo referencia a los problemas internos que se están presentando en la zona zapatista, donde al parecer el crimen organizado ha tomado el control, disfrazado de grupos armados denominados autodefensas u organizaciones con bandera política que se han formado en municipios indígenas bajo el pretexto de combatir los atropellos de las autoridades locales municipales.
En un comunicado, el Ejército Mexicano de Liberación Nacional señala la desaparición de los puestos de control de mando, pero no da explicaciones del porqué y eso no es una buena señal, porque incluso podría pensarse que es una estrategia para reagruparse y hasta el fin de año conocer las verdaderas intenciones del zapatismo.
La aparición acostumbrada del Sub Comandante Marcos, quien en el proceso del movimiento adquirió varias denominaciones como estratega, vuelve hoy a inquietar a las autoridades gubernamentales, las cuales no saben aún el fondo de los recientes comunicados.
Uno de los orquestadores del movimiento, en menos de tres semanas, vuelve a aparecer con una reseña literaria para reconocer el esfuerzo que han emprendido en los últimos años las madres de hombres y mujeres que han desaparecido de la faz de la tierra, y nadie sabe dónde están, dónde están sepultados o si siguen con vida.
Primero como Sub Marcos, después como subcomandante Galeano y hoy como capitán Marcos, no está “muerto ni desaparecido”. Volvió a dar señales de estar más vivo que nunca y en dos entregas, una el 23 de octubre y otra el 10 de noviembre, emite comunicados de prensa. En el primero hace una reflexión de la “muerte simbólica” de Galeano, pero exalta una radiografía, siempre con tintes literarios, de lo que sucede actualmente, incluso en el Medio Oriente, con Israel y Hamas.
En la del viernes exhorta a las madres buscadoras a no rendirse en su lucha de encontrar los cuerpos de sus hijos e hijas. No se vendan, no claudiquen, les dice en un comunicado donde reconoce que el horror que padecen no está de moda, su causa es justa y noble.
Por lo que se visualiza, Marcos prepara una serie de anuncios previo a la celebración de los 30 años del levantamiento armado, y por cierto, el 17 de noviembre se conmemora la fundación como grupo militar.
De concretarse la reaparición física del ahora capitán del EZLN, los tambores de guerra, por lo menos en cuanto a nerviosismo, debe tener muy preocupados a las autoridades federales y a los cuerpos de seguridad.
No es para menos, pues ya se tiene bastante con los problemas que aquejan al país con la operatividad de grupos delincuenciales, del aumento de las cifras de delitos de alto impacto, del problema que representa la llegada de cientos de miles de migrantes, donde el Instituto Nacional de Migración se ha visto rebasada para solucionarlo.
La aparición del insurgente coincide con el inicio de los procesos electorales rumbo al 2024. Nadie quiere darse por enterado que ni Chiapas ni cualquier entidad de la República está para controlar “papas calientes”, y el EZLN, no cabe la menor duda, es una de éstas.
Que ahora el “miliciano” que ha luchado por las causas justas, y como líder del zapatismo tenía fija la mirada en la defensa de derechos colectivos e individuales, negados por siempre por los gobiernos del pasado priista, del PAN en sus dos sexenios y el de la actual, autollamada, Cuarta Transformación, vuelva a la escena pública, es un aviso que desde Palacio Nacional no debe pasar desapercibido, o mucho menos, que no se hayan dado por enterados.
A los pueblos indígenas les han dado la espalda a lo largo de la historia política de México, misma que no sufrió alteraciones con todo y levantamiento armado en 1994. Quizás, a 30 años del resurgimiento, haya una luz en el camino de que México requiere una política de inclusión, de velar por los pobres de a deveras, fortalecer su democracia, la libertad y la justicia.
Rubros que serán difíciles de enderezar por el buen camino, si se tienen gobiernos autoritarios, si desde el poder, la lucha encarnizada se visualiza en mantenerlo, no de compartirlo. Ojalá que la aparición de Marcos “revolucione”, pero las conciencias de quienes están en el poder y de los que aspiren a éste. Se está a tiempo de ver y tener un México que nos enorgullezca.










