Reunión Rutilio-ERA respalda triunfo del senador

La madrugada del sábado se despegó la expectativa de quién sería el coordinador de los comités de la Defensa de la Cuarta Transformación. El comiteco Eduardo Ramírez Aguilar hizo suyos los pronósticos que tanto había vaticinado de que era la mejor opción para representar a Morena para las elecciones venideras de 2024.

Fueron horas aciagas donde la incertidumbre reinó en todos los frentes al interior de Morena, pero al final el resultado reflejó el sentir de la mayoría de los chiapanecos que vieron con agrado que el ahora senador de la Republica haya sido el triunfador.

Su designación, hay que decirlo, fue parte intermedia del ajedrez político que hizo el partido en la Ciudad de México, y decimos estrategia porque las diferencias en puntuación obtenida en las encuestas dieron ganador a Omar García Harfuch sobre Clara Brugada, pero ese abismo no tuvo consecuencia debido a que la decisión ya estaba tomada desde palacio nacional muchos días antes.

Los remolinos que se generaron durante los anuncios de las encuestas para las nueve entidades, mantuvieron siempre la esperanza de que los bastones de mando cambiaran de un momento a otro. Por eso es cuestionable que a estas alturas se hable de paridad de género, pues justo en el punto medular de este tema, lo ideal sería que quienes ganen las encuestas, los que estén mejor posesionados entre la ciudadanía y los que demuestren mayor capacidad, preparación y audacia para gobernar, ellos o ellas deberían ser los que debieron haber ganado y no estar haciendo nomenclaturas.

Sin embargo, se respeta las decisiones que tomen las mayorías, aunque éstas no sean las más indicadas. Lo importante, ahora, es que quien haya ganado la coordinación, ponga todo su empeño en no defraudar esa confianza que le brindó la ciudadanía.

Por ello el triunfo de Ramírez Aguilar nunca estuvo a discusión y en estas líneas editoriales muchas veces se presentaron los análisis de quién sería el elegido. No es que se haya adivinado el desenlace, no, lo que sucede es que las cartas credenciales de ERA se consolidaron en el último tramo del manejo político que hizo desde la Cámara de Senadores como presidente de la Junta de Coordinación Política.

A dos días del triunfo inobjetable del senador, el mejor mensaje que pudo haber tenido de respaldo fue el encuentro que sostuvo con el gobernador Rutilio Escandón Cadenas, en la ciudad de Tapachula, durante una gira de trabajo que hacía el mandatario en la zona del Soconusco.

Su reunión manda el mensaje de que el triunfo de Ramírez Aguilar fue bien acogido por el gobernador. Un buen inició para una futura relación de entendimiento y de acuerpar lo que esta administración está haciendo.

Quizás pueda saltar la interrogante de que aún no es titular del Poder Ejecutivo pues las elecciones son hasta junio y los partidos opositores cuentan. En ello estamos de acuerdo, pero es indudable que la caballada está flaca en el Frente y lo único que podrían alcanzar serían votos para obtener curules en el Congreso, porque para ser sinceros, no hay quien pueda parar la “embestida” que dará el llamado “jaguar”.

Por lo pronto, hay que tomar muy en cuenta lo que dice Eduardo Ramírez sobre Rutilio Escandón, en el sentido de que ha demostrado en cada una de sus acciones como gobernante, la experiencia que posee en estas lides políticas para encabezar una entidad con muchos problemas  ancestrales.

El liderazgo se refleja en el orden financiero y buena acción en el servicio público, lo que ha contribuido a sentar las bases del movimiento de transformación en la entidad.

Lo califica como un hombre de principios, con los suficientes dotes para conducir el estado, y en ello tiene mucha razón. Sin embargo, Ramírez Aguilar tiene hoy un compromiso del tamaño del mundo: responder a esa confianza que le han dado los chiapanecos.

Miles de hombres y mujeres han abarrotado las plazas públicas donde ha tenido encuentros el senador, y con base en ese apoyo, la exigencia será gigantesca. Atrás han quedado las promesas, ahora habrá que poner manos a la obra, y en este sentido, ERA tendrá que aliarse de los mejores hombres y mujeres para cumplir su sueño de gobernar Chiapas y de responder a las necesidades de un pueblo que confía en él.

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