Luis Alberto Ballinas Moreno
Un espacio dedicado a la Asociación de Escritores y Poetas Chiapanecos, A.C.
Jorge Éver González Domínguez [email protected]
Lagarto
Reptil camuflajeado por el viento, una de las variedades con propiedades especiales en el mundo natural, lo mismo te desenvuelves entre las piedras de lugares áridos como en sitios llenos de vegetaciones. De las comisuras de tu piel se forma el oasis macilento, diploglossus que cantas con el sol y duermes con la luna. Cuando estás entre los grandes árboles, te sirven de cobijo ante la vida; tu estructura ósea te permite adaptarte con suma delicadeza a los embistes de la deforestación.
Omnívoro por naturaleza, degustas platillos de moluscos, peces, anfibios e insectos. Las proteínas las obtienes de los huevos de otros reptiles. Eres el macho alfa para la conquista de tu hembra.
Tu reproducción se llena de flores en mayo, buscas lo mejor de la vegetación para anidar un mundo de tu especie. Eres la última rama de los animales en peligro de extinción, aún, a pesar de que has sobrevivido por siglos a los embastes de la sociedad moderna.
Naciste para vivir entre los moluscos, pero el ser humano te ha orillado a vivir entre la inmundicia. Estás más vivo que nunca para demostrarle al mundo que tras los siglos llevas sobre tus hombros las huellas del pasado y del presente.
Ocelote
Acechas a los animales más débiles de la cadena alimenticia; te sacias de tus víctimas hasta el horizonte.
Animal nocturno que despierta con la luna y se duerme con el sol. Felino con habilidad de gato. Tienes una piel hermosa envidiable en su género, codiciada por la raza humana como producto de cambio.
Escalas los árboles como si fueran tuyos, como si la naturaleza se hubiera creado solo para tu piel. Cual cuadrúpedo, dejas marca de orina en el tránsito de tus pies, señalando tu territorio o rasguñas el contexto íntimo para el coqueteo; entonces, buscas pareja ante tu apetito sexual y la luna bendice ese momento en señal de la nueva vida.
Del libro:
BESTIARIO CHIAPANECO










