Salarios populares
El viernes fue un día especial para incrementar la popularidad del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pues con bombo y platillo anunció que se consensó un aumento salarial que sacará de muchos problemas a las familias de México.
El incremento al salario tiene muchas aristas que pueden verse según el ángulo que se le quiera ver, pero que en realidad los que pueden ser los más afectados, son los propietarios de medianas y pequeñas empresas que seguramente no acatarán lo dispuesto por la autoridad, ya que sus ganancias, de por sí mermadas, afectarán sus bolsillos de manera considerable.
Con el alza del 20 por ciento, el salario mínimo general pasará de 207.44 pesos a 248.93 pesos, el salario mínimo en la Zona Libre de la Frontera Norte aumentará de 312.41 pesos a 374.89 pesos, y el salario mínimo profesional también se incrementará en un 20 por ciento.
En cuanto a números, estos son halagadores, pero habría que sopesar si en realidad han funcionado estos aumentos durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los economistas han advertido que la necesidad popular de incrementar el salario mínimo puede “orillar a las empresas a incrementar el precio de sus productos y servicios, afectando los márgenes de utilidad y ganancias de otras empresas que, quizá, también se vean en la necesidad de subir el sueldo de sus colaboradores”.
Significa ello que es como una bola de nieve, pues si bien en la práctica se incrementa el precio de las jornadas laborales, los comerciantes lo que hacen es ponerles nuevos precios a sus productos, pues de lo que se trata es de no perder.
Un maestro albañil o un peón, con el incremento anunciado, pedirán que se les respete lo acordado. Sin embargo, cuando llega a su casa, la esposa lo que hace es pedirle más dinero porque “ahora que fue a la tienda resulta que el precio de la tortilla, de los refrescos embotellados, la lata de frijol, el arroz, o cualquier producto básico que usted diga, de la noche a la mañana incrementó en su costo.
El optimismo de las autoridades es que el aumento no tendrá un impacto en la inflación, como lo señalan los análisis emitidos por el Banco de México a solicitud de propio Consejo de representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos.
Durante toda la semana el estira y afloja para autorizar el aumento se situó primero en 25 por ciento, mientras que el sector patronal había subido su propuesta de 12.8 por ciento de incremento para las percepciones salariales mínimas; sin embargo, tuvieron que pasar casi 3 horas para llegar al 20 por ciento de aumento.
En los cinco años que lleva esta administración, el salario mínimo ha subido en cinco ocasiones, en 2019 fue de 16.2 por ciento; en 2020 alcanzó 20%; 2021 fue de 15 %; Para 2022 fue de 22 % y este año, 20 por ciento.
Desgraciadamente, precisan los expertos y análisis realizados sobre el tema, que el efecto de los salarios mínimos está perdiendo fuerza, están perdiendo el efecto que solían tener. Está claro que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos defiende su postura cuando afirma que el incremento al salario no ha traído efectos inflacionarios; además de que “los costos laborales por incrementar el salario han sido mínimos, en 2023 fue del 1.78%; además, de que por Ley nunca puede incrementarse el salario por debajo de la inflación”.
Ya se dijo que, con la alta inflación experimentada en 2022, la medida representa apenas un incremento real de poco más de 5%. Lo que recomiendan es que, para el próximo sexenio, los aumentos anuales al salario mínimo deben ser de la misma magnitud “para que el salario mínimo abasteciera al menos los ingresos que requiere una familia para no ser considerada pobre”, que al final es lo que persigue el gobierno en turno.
Lo cierto es que, como medida para atraer simpatías, el aumento del 20 por ciento suena interesante, falta ver que el comportamiento volátil en los precios de los productos y servicios que rodean nuestra vida diaria, se mantengan, pues de lo contrario, de nada sirve que se practique el juego de la fortuna, donde lo que tiende a subir baja y viceversa.










