Alto Mando
Miguel Ángel Godínez García
La detención de Néstor Isidro Pérez Salas, “El Nini”, el pasado 22 de noviembre en Colinas de la Rivera, en Culiacán, Sinaloa, fue un logro del Ejército mexicano, la GN y la FGR. Solo hubo un disparo, sin muertos ni heridos, pero este éxito contrastó con la decisión de la juez María del Carmen Sánchez, al aprobar un amparo para evitar su extradición a EU, donde enfrenta cargos por tráfico de cocaína, metanfetaminas y fentanilo.
El Nini es acusado de ordenar también el ataque a una unidad habitacional militar durante el llamado culiacanazo, en 2019, el cual terminó con la liberación de Ovidio Guzmán por orden del Presidente.
Los señalamientos del general Luis Rodríguez Bucio, subsrio. de Seguridad hacia la Juez, fueron lapidantes. Dijo que resulta sorprendente cómo, el mismo día de la detención de El Nini, ésta otorgó de inmediato la suspensión para ser extraditado.
En su solicitud de amparo, Isidro Pérez denunció que en su detención fue víctima de tortura e incomunicación por parte de soldados; así como de maltrato y presión psicológica. Nada dijo de ser el responsable de organizar emboscadas a militares ni la ejecución de soldados. Lo que argumentó fueron solo mentiras. A decir de Rodríguez Bucio, el Actuario de Juzgado certificó, un día después del operativo, que el detenido no presentaba ninguna huella de tortura, lesiones o que hubiera recibido malos tratos. Todo fue urdido por los abogados del delincuente y la Juez lo dio por válido.
La ira de las autoridades no es para menos. Una ficha técnica de la Subsecretaría de SC, menciona que María del Carmen Sánchez ha estado involucrada en otros asuntos por demás cuestionables, beneficiando a delincuentes como es el caso de Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”.
Ante el actuar de la Juez, nos quejamos de que los narcotraficantes se escapan o tienen tratos privilegiados. A diferencia de aquí, en EU enfrentan una justicia dura y son fuertemente interrogados. ¿La prueba? Todo el que es extraditado suelta la sopa sobre la operación de los cárteles. Ahí está el ejemplo de El Chapo y ahora su hijo Ovidio.
Y hablando de reformas. La Suprema Corte declaró inconstitucional la que trasladaba al Ejército el control de la Guardia Nacional. A partir del 1 de enero el organismo deberá ser de carácter civil. Con esta decisión, sus facultades orgánicas, administrativas, presupuestales y directivas estarán bajo el control de la Secretaría que encabeza Rosa Ícela Rodríguez, quien de forma inmediata ya aventó la toalla. Aseguró que no hay recursos suficientes, ni infraestructura para absorberla, por lo que, como siempre lo he manifestado en este espacio, la falta de supervisión militar hará que la capacidad operativa y disciplina de la GN se vean mermadas, resurgiendo el riesgo de desaparecer antes de que termine el próximo sexenio.
Quizá la única esperanza para que sobreviva la GN, la cual estuvo comandada por el Gral. Rodríguez Bucio, es que, en palabras de su jefa Rosa Ícela, lo que más importa a los mexicanos no es la seguridad, ni los secuestros, las muertes dolosas o los desaparecidos, sino los baches y el mal estado de las carreteras.
De Imaginaria: La precandidata de Morena, Claudia Sheinbaum, nombró a su equipo de campaña, entre ellos al desaparecido Adán Augusto y a Ricardo Monreal, ¿Y a Harfuch lo abandonó? No fue incluido tampoco para su posible gabinete, lo único que tiene el otrora Bati-secretario es la desconfianza de los militares, porque su fama de súper policía la debe al atentado que sufrió y del que salió ileso a costa de la vida de sus elementos. En todo caso la ex jefa de Gobierno buscaría darle fuero en el Senado, por aquello de los señalamientos de Encinas, de ser participe en la verdad histórica del caso Ayotzinapa y por su cercanía con García Luna.
Ya tampoco tiene influencia sobre Pablo Vázquez, a quien recomendó para la SC, ya toma decisiones propias que son tomadas en cuenta por Martí Batres.










