La novela contra Uriel que exhibió la política de cuarta
Así no son las cosas. Lo que identificó a los gobiernos anteriores y por los que se criticó tanto, hoy vemos que no ha cambiado. Los discursos de principios del siglo XXI son iguales o peores que los del siglo XX. Las feroces críticas que el partido en el poder lanza un día sí y otro también hoy se le caen de forma estrepitosa, pues no se concibe que aún persistan las amenazas como forma única para derrocar al adversario.
Toda la grey política que conforma el partido Morena jura y perjura que no son iguales a los de antes, que han cambiado, aunque sus integrantes sean cien por ciento, provenientes del Revolucionario Institucional, un partido que a pesar de perder casi todo, hoy sigue vigente, y contra viento y marea se niega a morir.
Lo anterior porque el partido en el poder se endulza los labios para asegurar que han desterrado la corrupción, que han dejado las malas prácticas que se realizaban en el pasado como la tortura, fabricar culpables o realizar intimidaciones para doblegar al enemigo.
En el juego de los tiempos, hoy, ayer y mañana, las cosas seguirán siendo igual o peores si no se acepta que no hay cambios en la política mexicana y lo que es peor, si no se lucha y se trabaja por erradicar esas malas prácticas que nos tienen en el top ten de los países más corruptos en el mundo.
Hoy a la Cuarta Transformación, los mismos políticos incrustados en Morena, le han dado una puñalada para sus adentros de la que será difícil que se reponga en el periodo corto, pues la exhibida que le hacen a Julio Scherer, ex consejero de la Presidencia de la República, al amenazar a Uriel Carmona, el controvertido fiscal de Morelos, a través de una llamada telefónica, donde lo intimida para que deje el puesto, desnuda las formas de fondo con que opera la autoridad para doblegar al enemigo.
Uriel Carmona, desaforado por la Cámara de Diputados, pero sostenido en el puesto por el Congreso del estado que gobierna Cuauhtémoc Blanco -el gobernador que como futbolista fue un triunfador, pero como político ha resultado una decepción-, hizo público una llamada con el exconsejero de Presidencia, quien lo amenazó y le dijo que sería desaforado.
Defender el estado de Morelos y evitar que el gobernador que en un principio llegó al poder por el PES y ahora arropado por Morena, sea llevado a cuentas por algunos nexos con la delincuencia organizada, según el propio fiscal, es una ardua tarea que ha emprendido el gobierno federal para defenderlo, no porque lo quieran mucho, sino porque intentan no perder la entidad, la cual será una de las que participará en las elecciones del año próximo.
“En virtud de que no quieres platicar con nosotros, pues ya vamos a proceder, yo quise evitar cualquier cosa, tengo una, digamos, una atención contigo, pero, pues como no se puede platicar contigo, se acabó, ¿sale?”, dice Scherer.
Cuando Scherer le advierte a Carmona que no está jugando, se interpreta que llegarían hasta las últimas consecuencias contra él al meter la solicitud de desafuero en la Cámara de Diputados”. El hecho no tendría la menor importancia si en el procedimiento, el gobierno tuviera las bases y las pruebas suficientes para llamar a juicio al fiscal.
En realidad, de lo que se le acusa no tiene mayor importancia pues no es una causa grave para desaforarlo, pero es lógico que ha resultado un adversario incómodo y en este enfrentamiento, peligra que el estado de Morelos no sea retenido por Morena.
“Uriel Carmona es acusado de ejercicio indebido del servicio público por asumir el cargo de fiscal sin tener aprobados los exámenes de control y confianza”. El fondo de todo este desaguisado es silenciar al fiscal para que no siga con su amenaza de llamar a cuentas al “Cuau”.
Es más, el fiscal no fue enjuiciado por encubrir, supuestamente, el presunto feminicidio de Ariadna López, quien apareció muerta en la carretera Tepotzotlán, y el caso fue tomado por la fiscalía de la Ciudad de México. Lo insólito es que la muerte de la joven encierra un tufo político, pero que no fue causa del desafuero de Carmona en la Cámara de Diputados.
Sin duda que habrá más episodios novelescos para tener la atención del mexicano, mientras que el país se inunda de nota roja y ahí no hay legisladores del oficialismo que alcen la voz.










