Priistas convertidos en morenistas, conveniencia 

Ahora resulta que son todos unos paladines de la democracia, la maravilla de este mundo. Los políticos que se cambian de partido como cambiarse de calzones son en realidad personajes dignos para saborear en la mesa de las desgracias.

Cuando se ensalza a una mujer o un hombre por su virtud, por sus éxitos, e incluso por sus fracasos porque a través de éstos se recompuso el camino, se les reconoce en toda la extensión de la palabra, su integridad humana sale a flote, son un orgullo.

Pero nomás se habla de la política y las cosas cambian, pero a conveniencia. Lo que antes era una perfección hoy es una pudrición. Eso es justo lo que dicen los ex militantes del PRI, hoy con la camiseta de Morena, Alejandro Murat Hinojosa, Adrián Rubalcava Suárez y Eruviel Ávila Villegas, quienes encabezan la constitución de la Agrupación Política “Alianza Progresista”, en favor de la candidatura presidencial de la morenista Claudia Sheinbaum.

Es bueno saber que de la noche a la mañana se puede uno desprender de la bandera política que te vio crecer, que te formó, te educó y te enseñó a defender con ferocidad los ideales sean estos de izquierda o derecha, pero que, con el tiempo, de acuerdo a los intereses, se pueden cambiar o mezclar, como hacen los pintores para sus obras de arte.

Pero hoy la cosa es muy diferente. Dos ex gobernadores que el PRI le dio todo (a Murat y Ávila), y un jefe delegacional de la Ciudad de México (Rubalcava), que se marcha por la puerta trasera, sólo porque no fue elegido para competir por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, deciden hacer público una alianza que llaman progresista, la cual, viéndolo bien, es audaz, atrevida, intrépida, con arrestos, pero para sus intereses personales.

La traición, la ingratitud y la deslealtad deberían son los atributos que los de Morena les vieron a estos políticos, no porque les puedan ayudar mucho, sino porque así se cree que se dan los golpes mediáticos al adversario.

Sin embargo, la democracia tiene también su historia y sus repercusiones cuando no se actúa de forma correcta, y en este caso, se entiende que se trata de un conjunto de circunstancias que culmina que la deserción se debió a conveniencias personales, a hombres que faltaron a su palabra, que tejieron por mucho tiempo la forma de ir entregando plazas, como es el caso del Estado de México y Oaxaca.

Es muy probable que, durante muchos meses, los aludidos se sentaban frente a un espejo para intentar hacer una introspección de su conducta y de cuál sería la repercusión del engaño que estaban preparando.

Cuando cabildearon las palabras que los del frente guinda les dijeron “no te preocupes, te dirán de todo, pero acá vamos a consolidar el triunfo. Recuerda que los mexicanos tienen poca memoria y se les olvida los pasajes de tu vida”, entonces los ahora ex priistas se decidieron a hacer pública su traición.

Los aludidos dicen que no están en Morena en busca de chamba, al contrario, que ayudarán con sus “ahorritos”. Semejante atrocidad se había escuchado antes pues ya la ciudadanía señala que los ahorros deben tener un pasado tenebroso

Ahora que, por otro lado, manifiestan que la candidatura de Xóchitl Gálvez no es sólida, entonces se van porque no estaban seguros de ganar. Ojalá le atinen a su pronóstico porque en el pecado pueden llevar una gran penitencia.

Dice Rubén Moreira, el segundo en importancia dentro del PRI, “no es progresista quien anda pidiendo trabajo como hace unos días lo hicieron ante la dirigencia nacional algunos de los que conforman el grupo. Se fueron a Morena porque buscan hueso” y ciertamente no se les escuchará hablar de la inseguridad que prevalece en el país, aunque ya se quiere ver una fotografía con AMLO y Sheinbaum para ver qué pestes se echa de que “conservadores y corruptos” del pasado ahora formen parte del partido Morena.

Sin embargo, la respuesta de AMLO sorprendió en la mañanera de este miércoles, cuando “aseguró que no importa la mala fama que tengan algunos expriistas, porque es parte de la política, y la perfección sólo tiene que ver con “el creador y tampoco importa que algunos de los expriistas que se incorporaron a la precampaña de Sheinbaum, tengan denuncias por corrupción”. No, pues si es así, claro que la política es convenenciera.

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