El ofensivo calendario de Aquiles Espinosa

El partido Morena en Chiapas y eso también le corresponde saberlo al dirigente nacional, Mario Delgado, tiene que sopesar en qué bronca se estará metiendo si avala que Aquiles Espinosa García sea su abanderado a la presidencia municipal de Tuxtla Gutiérrez.

¿Por qué se dice? Por la sencilla razón de que el descomunal y cínico proselitismo político que ha emprendido el secretario de Movilidad y Transportes en Chiapas, lo está poniendo en evidencia como un jugador abusivo, que no participa con los mismos dardos en comparación con sus oponentes del mismo partido, y principalmente, da a entender que tiene el visto bueno de la dirigencia estatal, cuyo líder Carlos Molina Velasco, mínimo, debió hacer un llamado a sus correligionarios para que no rompan las reglas.

Ahora, ante esta grosera campaña sin límites que hace el funcionario estatal, como diciendo “acá sólo mis chicharrones truenan”, debe poner a prueba el trabajo institucional y de respeto a la normatividad electoral, que debe emprender el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC), quien tiene todas las pruebas de cómo Espinosa García es un flagrante violador de las leyes.

Es ahora cuando la presidenta provisional, a quien el INE ha consensado que ha sido la mejor prospecto para dirigir la elección a registrase en 2024, debe aplicar la ley y poner a votación de Consejo General -cuando haya lugar al periodo de registros-, los antecedentes que tiene este dizque servidor público de cuarta, no de la Cuarta Transformación, proyecto de gobierno al que se quiere montar cuando todo él es un priista recalcitrante que el partido le ha dado todo y que de buenas a primeras, traicionó.

Antes de este procedimiento, el Consejo General de Morena en el estado, tendrá que evaluar si le conviene a este partido que se dice se ha sacudido la corrupción, aprobar la precandidatura interna de sujetos maltrechos que utilizan los recursos públicos para beneficio personal, como es, en este caso, la promoción de su imagen para “convencer” a la ciudadanía que habita la capital del estado para sus fines políticos personales.

A Aquiles Espinosa, no cabe duda, le ha quedado grande ser secretario de Estado y no lo decimos por el puesto, sino porque en su condición de secretario no ha influido en nada benéfico para resolver los graves problemas del transporte público, el cual cada día está peor.

Al funcionario referido no se le ve en Ocozocoautla, en Berriozábal, en Jiquipilas, en la mayoría de los municipios de la Costa de Chiapas donde predomina el servicio de los mototaxis, o en la zona de la Frailesca. No, en ninguno de estos municipios hace falta su presencia, porque ahí los propietarios de las unidades que pagan sus impuestos están de la greña con los llamados “piratas”.

Estos últimos, coludidos hasta las anginas con el secretario de Transporte, a quien a través de una lana cada mes, los dejan trabajar. La relevancia del tema es que no tarda en que las diferencias entre estos hombres del manubrio revienten en cualquier momento.

Lo mismo sucede con los propietarios de las concesiones 1 y 2, que corrían la Avenida Central y la Calle Central, en Tuxtla Gutiérrez, desaparecidas por arte de magia por la Secretaría de Movilidad, para dar paso al Conejobús que implementó malosamente el repudiado Juan Sabines Guerrero.

Lo peor de haber creado esta línea que nació muerta, fue que el secretario no ha querido liquidar los adeudos a los hombres y mujeres que ahora rayan en la tercera edad, y que con lo que tienen de fuerzas, luchan por que les liquiden.

Ante ello, en lugar de mostrarse humano, comprensible, Aquiles Espinosa amenaza con gritos y señalamientos con el dedo a quien se atreva decirle que es un corrupto, como se ve en un video que circula en redes sociales, donde el funcionario, todo colérico, recrimina con un “no te atrevas a señalarme” a un transportista que le pidió regularizar su situación.

En suma, la Secretaría de la que hoy es titular, no regula el transporte público, pero si anda entregando uniformes a policías de Tuxtla Gutiérrez, cuando esa función no es de él. Tampoco le corresponde andar como “chinche” del alcalde de la capital para que lo conozca la ciudadanía y se presente como la octava maravilla del mundo.

Decimos que la actitud de Aquiles es cínica cuando en plena temporada decembrina, anda regalando calendarios 2024, con una fotografía suya y con una leyenda de sus buenos deseos de año nuevo. No, los miles de transportistas lo que quieren son resultados, no un aspirante a la alcaldía de Tuxtla que les quiera ver la cara de tontos. De este tipo de hombres ya, afortunadamente se van con la nueva elección, no se quieren más parásitos que sólo ven por su beneficio personal, utilizando a los tuxtlecos como carne de cañón para que él viva como rey.

Por eso el calendario es ofensivo y demuestra el tipo de calaña que es cuando como referencia induce a la preferencia con su # Para Tuxtla Aquiles va. Eso, simplemente es grosero y sería más una vergüenza del IEPC, aunque, Morena la avale, si no le rechaza su precandidatura

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