Aumentos darán bienvenida al 2024

El día de ayer fue un día para soñar con las bromas propias de un acontecimiento que registra la historia, pero hoy regresamos a la realidad, a nuestro acontecer diario del que nadie se escapa.

Es muy reiterativo el dicho aquel que dice que, por las mañanas, antes de que amanezca en su totalidad, “el rico se levanta por su dinero y el pobre por…otra cosa”, y en ese despertar, nos enteramos que el México bronco que vivimos nos propina golpes certeros por donde uno se quiera mover.

Nos damos cuenta que la situación está peor cada día, que aun con balazos por algunas zonas del país y de la entidad, hay que continuar con nuestra vida, salir a trabajar, a cumplir con las tareas que generen recursos para llevar al hogar, con la familia.

El ir y venir de este mundo no se detiene y, por tanto, es imprescindible hacerle frente a lo que gira en nuestro alrededor, a enfrentarnos a los vaivenes financieros que rigen la entidad, ante los cuales van cayendo poco a poco en nuestra mente para irlas asimilando.

Están los casos de los aumentos a los servicios públicos, a los productos de la canasta básica, los cuales caen como agua helada, pues a pesar de que el gobierno presume que se ha aumentado el salario mínimo, la inflación no para, es más, refleja una disparidad brutal que afecta a los que menos tienen.

Ahí están los aumentos a los refrescos, que, sin ser un consumo de primera necesidad, forma parte de la canasta comercial que se le induce al ciudadano, debido a la falaz política pública de las autoridades de salud, en este caso, al permitir que se siga “envenenando” a la población con productos chatarra.

Apenas el martes nos enteramos de que los industriales de la masa y la tortilla incrementarán dos pesos promedio al kilo de este producto, este sí, de primera necesidad, el cual llegará a costar hasta 25 pesos.

Esta situación es insostenible y se reflejará en los primeros meses de 2024, cuando los chiapanecos, después de haber gozado y disfrutado en la medida de sus posibilidades de unas fiestas decembrinas, volverá a la cruda realidad y para ello, en lo que se empareja, tendrá que acudir a las casas de empeño para poder obtener un recurso que alivie las necesidades diarias de alimentación de la familia.

Las zonas arqueológicas también serán motivo de una alza en sus precios de entrada, aunque en este caso, habría que precisar que quien acude a estos foros es porque tiene la solvencia para hacerlo, de ahí que no hay mucho que decir.

No pasa lo mismo con el aumento al pasaje público que los transportistas realizan, aprovechando que los usuarios están en la convivencia familiar, como es el caso del aumento a las corridas de Ocozocoautla a la capital chiapaneca, donde la población que va al día se encuentra con este nueva afrenta, y donde lo más triste es que el secretario de Movilidad y Transporte, Aquiles Espinosa García, le valga un soberano cacahuate este hecho, pues a él ni lo molesten debido a que está muy ocupado viendo cómo camina su candidatura para la alcaldía de Tuxtla Gutiérrez.

En estos casos, donde la afrenta al pueblo es una constante y se realiza con un cinismo digno de los tiempos del pasado, lo que debería hacer el funcionario si tuviera un poco de vergüenza es renunciar, pero, no. Saben que esta es una mina de oro que le permitirá concursar por dicho puesto municipal.

El caso de Aquiles es un tema perdido, que no tiene remedio, pero que dará de qué hablar cuando por fin reconozca que su burla no es sólo contra los tuxtlecos, sino contra quien le dio su confianza para que sacara adelante el tema del transporte, el cual ha sufrido un retroceso brutal al no darle solución a miles de trabajadores del volante que añoran que la “revolución les haga justicia”, y eso, como en el reciente día de los santos inocentes, no sucederá, es una falacia, un sueño guajiro.

Y como colofón, para los que quieren construir, la grava y la arena sufrirán un alza en sus precios a partir del primero de enero próximo, otro severo golpe al bolsillo de los chiapanecos, pues éstos son básicos para la construcción de viviendas, por lo que quien ya había hecho planes tendrá que hacer reajustes en los números, no sea que se quede su proyecto en obra negra.

Lo cierto es que nos encaminamos para recibir un año difícil, en el que hay que poner el mejor esfuerzo para sacar adelante a nuestras familias.

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