Enrique Flores Amastal Ciudad de México

ANNA
El poema como la roca existe,
el trabajo del poeta es tener
conciencia de su existencia.
Tú existes y te descubro
a través de la escritura,
el poema que canta a la vida
como el canto del cenzontle.
Tus ojos muestran el camino
oscilante de tu existencia,
la intensidad de la mirada
es la invitación a cohabitar
en tu cuerpo, entonces existimos,
somos los mismos
desde el principio de los tiempos.
En la profundidad de tus pupilas
se recrean los universos,
poblado de planetas, estrellas y cometas.
Toqué tu piel Anna y mi piel
supo que te esperaba,
esa interacción de las pieles
son momentos históricos
que se descubren a pesar
de los nombres.
Los nombres son formas de no enloquecer,
la esencia, es nuestra piel
que nos comunica con los universos,
y nos reconocemos y nos amamos.
O nos odiamos, nos detestamos,
pero somos a pesar de todo.
Anna de ojos profundos, amables,
piel suave, discreta, promesa de emociones,
perfume que humaniza los malos humores,
la piel te desea y sabe que, curiosamente
hoy es primavera.
Cumplir nuestros destinos
es vernos a los ojos y amar,
porque los locos, están en el futuro,
se escapan de su realidad
así puede calificarse el encuentro:
vives y eres bella y los ojos
te conforman una existencia.

Enrique Flores Amastal

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