Advenedizo y petulante ex diputado que ahora da lecciones legislativas
A quien quiere engañar el ex diputado de Morena, Isidro Ovando Medina, que busca la presidencia municipal de Tapachula, con el cuento de que el fuero constitucional para todos los cargos públicos de representación popular, como gobernadores, senadores, diputados y alcaldes debe eliminarse porque ya no se está en los tiempos del pasado cuando los gobiernos que antecedieron a este partido eran represores y autoritario.
¡Por favor! Este ex representante de la LXVIII Legislatura local vive un sueño guajiro cuando intenta engañar a los chiapanecos con esta clase de sandeces. No hay mayor disparate que el que ha dicho públicamente solo para ganar notoriedad y obtener popularidad, pero se nota a kilómetros que este oscuro personaje no ganará la interna de Morena por sus méritos, en todo caso sería utilizando palancas o lo que es lo mismo comprando conciencias, pues para todos los tapachultecos la pelea está entre Yamil Melgar, ex presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado y Freddy Escobar, director del Instituto de Vivienda en Chiapas.
Ovando Medina estuvo tres años como legislador y jamás subió a tribuna para proponer la eliminación del fuero como una iniciativa para que surtiera efecto en el periodo que está por concluir. Es más, pasó de noche, solo cobrando puntualmente su quincena, pero de que se hable de productividad, nomás nada.
Lógico, no le convenía pues blindarse era lo primordial para que no le hiciera un juicio político por los prepotentes actos desestabilizadores y de violación a la justicia que protagonizó en su “caminar” como legislador. O ya se le olvidó que provocó un accidente cuando iba manejando en estado etílico o cuando mandó a “volar” a una ciudadana de la Costa que le había pedido apoyo, pero que después el diputado se ufanó de llamar al fiscal para que acelerara la cosas.
A estos dos casos se les llama tráfico de influencias y ninguna autoridad, incluyendo los del Congreso, se atrevieron a llamarlo a cuentas por sus hechos.
Por otro lado, que se excuse diciendo que sólo en el pasado había represión y autoritarismo no significa que se engañe a sí mismo, sino que lo hace a propósito, intentando tapar el sol con un dedo, pues no alcanzarían los dedos de las manos para contabilizar los atropellos que el gobierno ha hecho con ciudadanos y políticos adversarios de la Cuarta Transformación.
Negar ayuda a las madres buscadoras de sus hijos desaparecidos o atacar, ignorar y despotricar contra la lucha feminista acaso no son actos de autoritarismo. El atropellar a los organismos autónomos, apabullar el Poder Judicial, dejar hacer y deshacer a los grupos delincuenciales no son actos que conllevan a la complicidad para tener cotos de poder.
El que los diputados del Congreso local no hayan tenido la capacidad para resolver casos en Ayuntamientos como Tila, Oxchuc y Altamirano no pueden ser acaso motivos para enjuiciar el comportamiento pasivo ante estos conflictos que ha provocado muerte y desestabilización.
Esa era y es la chamba de los integrantes de la LXVIII Legislatura, la cual tendría que estar al lado de la Secretaría General de Gobierno, para tratar resolver los conflictos, pero no, el fuero los protege, nadan de a muertito.
En otra de sus ocurrencias, hace referencia en que es necesario aplicar la revocación de mandato no solo para el cargo de presidente, sino para todas las encomiendas de representación popular, es decir, gubernaturas, presidencias municipales y regidurías. Palabras huecas pues mientras Morena tenga el poder y control en los estados, esta figura política la hará para hacer ruido, pero con resultados favorables, nunca contrarios.
Ya nos imaginamos que la revocación de mandato se aplique con mayor rigor en los municipios donde Morena no tenga el control. No nos imaginamos que el PVEM, el que tienen más probabilidades de ganar ayuntamientos, quiera que se les haga ruido a sus ediles, sobre todo cuando éstos aprenden a cuadrar las cuentas con la complicidad de la Auditoría Superior del Estado, la institución de florero y enriquecimiento personal de su titular Uriel Estrada Martínez.
A estas alturas, cuando el aludido busca entrar con calzador a la interna de Morena para ser el candidato a la alcaldía de Tapachula, sólo lo hace para hacer ruido y ser tomado en cuenta y regresar a ser uno más del Cabildo en la próxima elección, si es que bien le va. En fin, habrá más “razonamientos” profundos de gente que anda en busca de chamba, aunque en realidad no sepan ni limpiarse el trasero.










