Enrique Flores Amastal Ciudad de México
FRIALDAD
La frialdad no es estar en la cima
de una montaña, es tu mirada
ausente que no la entiendo.
La distancia es un vaso vacío,
ese que entrega tu mano
ausente del momento,
negando, así, la posibilidad del encuentro.
Mis versos no son métricos, por ello,
los verdaderos poetas dirán:
Eso no es poesía ¡tendrán razón!
Es agua que nace a borbotones,
manantial que calma, la sed de los locos
soñadores sin destino.
Hay tantas almas en mi cuerpo
que nunca crecieron,
son niños brincando en chapoteaderos,
viven en cada uno de mis sueños,
me guían por caminos inciertos,
aquellos niños insumisos.
¡El vacío es el comienzo de la vida,
como la muerte es el regreso a casa!
Voy a pedirle al alma que se materialice
que sea mujer con la belleza de una rosa,
que tenga un tallo con espinas
y sea, como mujer, voluptuosa
que sea el sueño de muchos
y diosa de un solo viandante.
Siendo la delicadeza de tu encanto
lo que seduce a las gaviotas,
ahora recogen fragmentos de alma
que abandona el cuerpo,
cuando de volar se trata.
Cuando el invierno llega,
la infancia se escapa por la ventana
sigue a las mariposas, que huyen
de los días grises y helados
y tal vez volverán mañana.
Enrique Flores Amastal










