Crisis migratoria, utilizada políticamente

En definitiva, los gobiernos de México y Estados Unidos utilizan a la migración como el tema primordial para obtener beneficios que se verán reflejados en las elecciones que tendrán ambos países este año.

Por un lado, los partidos Demócrata y Republicano se enfrascan en debates para la aprobación de los miles de millones de pesos que habrá de destinar para enfrentar los problemas bélicos en el mundo y para la contención de los cientos de miles de personas de Centro y Sudamérica, así como de otros continentes que buscan ingresar a como dé lugar al país norteamericano en busca de trabajo.

El uso de los escudos humanos, sin duda, tiene repercusiones al más alto nivel y ninguna autoridad de los dos países le mueve un solo dedo la conciencia de que se estén utilizando a los hombres y mujeres “sin papeles” para obtener prebendas que engrandezcan su ideario político.

Lo que se hace con los grupos de migrantes que dizque avanzan en caravana es criminal, pues desde un inicio el Instituto Nacional de Migración los deja entrar a territorio mexicano, los concentra, no les permite continuar su camino al negarles los permisos de tránsito, simula que puede caminar desafiando los peligros habidos y por haber, para que al final los detenga, les mienta al ofrecerles visas o permisos, para prácticamente secuestrarlos y llevarlos a diversos estados del país, donde los grupos se dispersan y “vagan” a la buena de Dios, estirando la mano para que los mexicanos se apiaden de ellos y les regalen una moneda para malcomer.

La política migratoria se utiliza para obtener prebendas al más alto nivel. Por ello en estas próximas semanas se verá de nuevo como la frontera norte será escenario de grandes concentraciones para que el gobierno mexicano pueda “presionar” a los Estados Unidos con apoyo monetario para países aliados como Venezuela y Nicaragua.

Engañarnos a nosotros mismos sería pensar que por buena gente los presidentes de estos dos países de izquierda expulsan a su gente para que sean la carne de cañón. Los engañan, son mercancía, hacen de ellos lo que quieren.

Del otro lado, los partidos políticos de Estados Unidos se enfrascan en disputas a “muerte” para defender, unos, y para atacar, otros, la llegada a su territorio de miles de personas que buscan el sueño americano. Así lo hizo Trump para llegar al poder y así quiere volver a diseñarse este año, con la creación de una barda perimetral que divida a las dos naciones. Volver a la época del muro de Berlín, sería el mayor retroceso del siglo XXI.

Por parte del gobierno mexicano, está claro que quiere su cuota financiera y de paso que se salpique a Venezuela, Nicaragua y Cuba o por lo menos, que los Estados Unidos dejen de estar fastidiando las políticas de estas naciones encabezadas por dictadores.

Los intereses son infinitos, desgraciadamente la ignorancia de la población migrante lo obliga a desafiar a las fuerzas armadas y a su propio entorno para no detener su intención de llegar al país norteamericano, una nación que, por cierto, más de 60 por ciento de su población no es nativa, sino que es una mezcla de todo el mundo.

Qué maravilloso sería que esa política que se dice encabezar para apoyar a los pobres a los más necesitados terminara de tajo, es decir, que concluyeran las desgracias. Por más inteligentes que quieran resultar los mandatarios de Centro y Sudamérica al generar para su beneficio la crisis migratoria, se olvidan que el país “gringo” los deja ser, sólo esperamos que no lo fastidien porque entonces sí, ni México se salvará de la embestida que nos dé por otros sectores, como el comercial.

Todos tienen a la mano la solución al problema migratorio, pero se hacen pijijis, además, para ponerle la cereza al pastel, les ha ganado la partida el crimen organizado, al hacer un buen negocio con el paso de las personas migrantes.

Son secuestradas, extorsionadas y en el mayor de los casos, obligados a ingresar a las diversas organizaciones que ya dominan gran parte del territorio mexicano. El problema es grave porque si logran burlar el asecho de la delincuencia, tienen en contra la extorsión de la policía mexicana, y como coitan, el Instituto Nacional de Migración los disemina por todo el país, generando caos porque de una u otra forma, este sector tiene que buscar cómo comer y es donde le está quitando espacios a los mexicanos.

El gobierno mexicano se ha metido en camisa de once varas, de la cual ya es difícil que se salga. Por ello tiene ahora destacada importancia que quien gane la presidencia de la República enfrente con seriedad este problema y no ande haciendo experimentos banales, infructuosos.

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