Arte público urbano:una protesta efímera que perdura

El Informador
Temas como la migración, igualdad, justicia social, feminismo, diversidad, ahora suman la preocupación por el cambio climático. La deforestación, la extinción de especies y los efectos del calentamiento global aparecen cada vez más en el arte público urbano. “Precisamente estas formas de expresión han servido de termómetro social que va mostrando de una manera sin censura las preocupaciones de lo que el ser humano ha estado haciendo en los últimos años”, señala Alberto Peredo, profesor e investigador universitario especialista en arte público urbano. “Cuestiones como violencia, corrupción y otras cuestiones políticas siguen presentes y cada vez más vemos la preocupación por problemáticas socioambientales. Hay un compromiso y una presencia muy importante de los aspectos sociales de la crisis ambiental”.
En una charla con Crónicas del Antropoceno, el doctor Peredo mencionó que algunos exponentes importantes de los lenguajes artísticos contemporáneos abordan el tema ambiental como preocupación generalizada, como el danés-islandés Olafur Eliasson, quien llevó 30 piezas de hielo desde un iceberg en el círculo polar para exponerlas en una plaza de Londres donde los ciudadanos podían ver, tocar, trepar y conocer el cielo polar mientras se derretía lentamente, llamando la atención con ello al calentamiento global; el mexicano Ariel Guzik hace experimentos sonoros y armónicos para (re)establecer la comunicación entre especies. Una de sus piezas sumergió en el mar dentro de una cápsula especial un cacto y a través de tecnología pudo captar sus vibraciones y convertirlas en ondas audibles que fueron transmitidas como sonido en el rango que captan delfines y ballenas, con lo que pudo grabar una interacción entre especies que nunca se habían conocido

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