El sueño americano del brillante soldado aventajado Miguel de Cervantes

Krzysztof Sliwa / Atlántico, Barranquilla, Colombia

(Primera de dos partes)

El profesor extraordinario Emilio Maganto Pavón, Jefe de Sección de Urología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, ex profesor asociado de la Universidad de Alcalá de Henares y autor de los magníficos libros, inter alia: El poeta Pedro Laínez (1538-1584), basado en los 63 nuevos documentos, 9 poemas redescubiertos y 4 firmas autógrafas del «antiguo y verdadero amigo» del Manco de Lepanto (1547-1616) y «su maestro en poesía», el madrileño Pedro Laínez (1538-1584), «extremo de discreción y sabiduría»; La familia Villafranca y Miguel de Cervantes. Nuevos documentos cervantinos localizados en el Archivo General de Indias (Alcalá de Henares, 2014); e Isabel de Saavedra. Los enigmas en la vida de la hija de Cervantes (Madrid, 2013), primera biografía de Isabel, apoyada por los 21 nuevos documentos; descubrió nuevas perlas documentales relacionadas con el sueño americano de Miguel y de sus amigos, difundidas en su análisis exhaustivo: «El frustrado sueño americano de Miguel de Cervantes. Nuevos documentos sobre las desestimaciones del Consejo de Indias a las pretensiones del escritor», Boletín de la Biblioteca de Menéndez Pelayo, 2023, 287-324.
En este sentido, huelga recalcar que hasta ahora sabemos que Miguel quería obtener un empleo en Hispanoamérica tres veces -el 16 de noviembre de 1581, el 8 de agosto de 1582 y 1590- como asalariado de la Monarquía Hispánica. Empero, el biógrafo cervantino Emilio aclara que «es posible que hubiera un cuarto intento frustrado en la primavera de 1586, hipótesis que desarrollamos en el trabajo con nueva documentación» (E. Maganto Pavón, El frustrado…, 289).
Importa dejar sentado, además, que desconocemos los cargos que el héroe de Argel solicitó en sus dos primeras peticiones y «nadie puede asegurar si Cervantes realizó alguna petición más» (E. Maganto Pavón, El frustrado…, 290). Sin embargo, por lo que atañe a la tercera petición del autor de La Galatea (1585), es conocido que fue elaborada el 21 de mayo de 1590 (K. Sliwa, «Miguel de Cervantes quiso emigrar dos veces a América Latina», 264), pero la respuesta del Consejo de Indias fue negativa, recomendándole: «busque por acá en que se le haga merced».
Con certeza, el investigador madrileño Emilio sostiene correctamente que «el escritor, tras su redención y pese a sus otras dedicaciones y servicios a la Corona, primero en Portugal, más tarde en la corte y finalmente en Andalucía, a pesar de los diez años trascurridos desde la primera a la última solicitud, nunca abandonó su afán de ser destinado a alguna de las provincias o virreinatos americanos. Ese anhelo que tenía en conseguir un oficio en las Indias para alcanzar fortuna que nunca pudo ver satisfecho, fue definido por Luis Astrana Marín (Astrana Marín, IV: 456) como una ensoñación imposible: “el sueño más absurdo”» (E. Maganto Pavón, El frustrado…, 291).
De igual modo, el admirable documentalista Maganto Pavón, cita al espléndido historiador chileno José Toribio Medina (1853-1930), quien afirmaba que «uno de los que pudieron informarle en esa época de todos los detalles referentes a diferentes vacantes fue Jerónimo Venegas, procurador en la Casa de la Contratación, amigo suyo, que le había servido hacía bien poco de fiador en algunas de sus encomiendas y requisas» («Cervantes americanista», 2022).
También, fundamentándose en la nueva documentación, el profesor Maganto Pavón opina que «la información más fidedigna del periplo marítimo y lo que giraba en torno a la autorización para viajar allí (licencia de pase), la pudo obtener mucho antes, quizás después de su regreso de Portugal, a través de sus amistades indianas que volvían a la Metrópoli para conseguir alguna merced o petición y que permanecían en la Villa y Corte durante muchos años antes de conseguirlas. Muchos de ellos eran militares, encomenderos en los virreinatos, o con algún cargo de importancia en el Nuevo Mundo. Entre estos, quizás los más significados, el sevillano Pedro de Montesdeoca y el limeño Juan Dávalos de Ribera, ambos poetas residentes en Perú, que volvieron juntos a España en 1580 y de los que se sabe que fueron muy amigos de Cervantes en Sevilla y Madrid durante varios años, o el poeta y escritor Alonso de Ercilla que tras su regreso definitivo a la Península residió permanentemente en la Villa y Corte» (E. Maganto Pavón, El frustrado…, 292-93).
Continuará…

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