Ney Antonio Salinas

Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]

Tiltepec, Mpio. de Jiquipilas, Chiapas, 13 de agosto de 1979.

El escritor, ha sido miembro de diversos talleres literarios en México. Ha publicado en medios impresos y digitales, desde revistas literarias hasta semanarios.
Ney Antonio Salinas Domínguez, siente que desde muy niño entendió que la palabra tiene poder. Cuando escuchaba conversar a sus tíos, abuelos y familiares, se quedaba atrapado escuchándolos.
El hecho de percibir cómo la palabra tenía el poder para reconstruir mundos, tiempos, pérdidas y ausencias. Desde ese tiempo supo que tendría que transitar por la senda de la palabra. No sabía exactamente cómo, pero el tiempo fue trayendo la experiencia de vida, de lectura y encontró que el campo de batalla sería la novela. Y desde los siete años, en que tomó en serio su primera novela para leer, no ha cesado ni de intensidad ni de disfrute.
El escritor nos comenta: “Además de hallar y trabajar una voz propia como escritor, busco liberar toda esta palabra que me habita, que me quema las entrañas, una pasión que no conoce límites ni horarios, siempre en el encabalgamiento constante, siempre navegando un mar furioso de intensidades. Busco adentrarme en mí mismo. Busco escribir por lo menos setenta novelas que den cuenta de todos estos incendios interiores.
Escribir me ha servido para sobrellevar de mejor manera cómo mi mente percibe al mundo, al tiempo, a las injusticias, al caos. Podría decir que para muchas cosas, pero siendo un poco más concreto, escribir me ha ayudado a vivir, a ser y a estar. Es un oficio que se ejerce en total soledad, por lo que como escritor, me pone ante miles de espejos a donde concurro al encuentro de ecos, voces, espejismos, metáforas, memorias, tiempos, pensamiento; se trata de un constante enriquecimiento en el disfrute del lenguaje, pero también para espejear la realidad desde distintos ángulos. No concibo mi vida sin libros, sin lectura, pero, sobre todo, sin escritura.
Porque considero que el arte o la creación artística, está presente desde los primeros instantes del hombre como tal en la Tierra. Basta echar un vistazo a todo el arte generado por los primeros hombres en las cavernas, en el que representaban su mundo, para comprenderlo, para verlo mejor, para buscar una explicación del cosmos, o un sentido en sus vidas. Búsquedas propias de un ser que piensa, que siente y entiende su entorno, pero para el que de igual manera existen misterios en la vida que sólo en el arte -en este caso, en la creación literaria- puede exteriorizar, y para los que busca respuestas, escenarios posibles e imposibles que le hacen entender su infinita pequeñez ante el universo.
Se dice también, y con justa razón, que si las musas llegan, mejor es que te hallen trabajando. La disciplina para mí es fundamental. En mi caso personal, tengo como meta escribir como mínimo una novela al año; como un ejercicio de la escritura que me permita visualizar metas, pero también para ejercer la disciplina en el oficio.
De un escritor espero que escriba, que lo haga bien, que lea mucho, pero sobre todo que al leer una de sus obras te enganche, te conmueva, te haga pensar; pero lo más importante es que tanto el autor disfrute su escritura y su lector disfrute su lectura. Lo demás, el tiempo lo dice, y es implacable”.
Ney Antonio Salina, es autor del volumen de relatos: El retorno y otras nocturnidades, de las novelas: Sombras de la avenida, Sino de Lestrigón, y Venablos de ira.

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