El Informador / Óscar Ernesto Álvarez Gutiérrez
El xoloitzcuintle es un perro acestral endémico de México y Centroamérica… Según la revista National Geographic, el término xoloitzcuintle proviene del náhuatl: xólotl, extraño, deforme, esclavo, bufón, y de la palabra itzcuintli, que significa perro.
“En la mitología mexica, Xólotl era el dios de la transformación, de los gemelos o lo doble, la oscuridad nocturna, lo desconocido, lo monstruoso y la muerte; era considerado el hermano gemelo y contraparte del dios Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, que representaba la vida, la luz y el conocimiento”, señala la revista.
En la cosmovisión de los náhuatl y maya, el perro tenía una función espiritual y no sólo de compañía. Su figura estaba relacionada al acompañamiento de los muertos hacia el inframundo, es decir, no únicamente era acompañante del hombre durante su vida, sino también en la enfermedad y la muerte.
“Los nahuas y los mayas pensaban que cuando el espíritu del muerto llegaba al gran río del inframundo, encontraba al de su perro y montaba sobre su lomo para atravesarlo y llegar al recinto del dios de la muerte; por ello, sacrificaban al perro del difunto y muchas veces lo enterraban con él”, dice Mercedes la Garza, para la edición de Arqueología Mexicana.










