Paco Rojas, desmemoriado al hablar de «chapulines»
El proceso electoral para este año no parece tener la misma enjundia que se vivía en el pasado. Las porras y el activismo político para llevar al poder a un personaje representaban alegría, optimismo y la posibilidad de que su colonia estuviera bien representaba, y en caso de ganar, tener la posibilidad de que fuera beneficiada con servicios urbanos.
Hoy se contratan para gritar y vociferar consignas a favor de un partido, pero se pactan, se alquilan por dinero, por jornadas laborales de 200 o 300 pesos y asunto concluido. Terminando la jornada se quitan la playera o gorra del partido promocionado y hasta lamentan el “mugroso” trabajo que tienen que hacer para obtener unos pesos para la familia.
En parte está bien, pero está documentado que se ha perdido el espíritu partidista para acompañar a los políticos en sus campañas frívolas, no porque no le pongan empeño, sino porque la gente ya no cree en ellos.
Justo es lo que les pasa a los precandidatos de hoy en día, han cambiado la alegría, la empatía por llevar ofrecer un cambio verdadero, pues al final salen cargados de billetes y los que los apoyaron los dejan tirados, a la buena de dios.
El jueves, un promocional en sus redes sociales, daba cuenta de la invitación que Francisco Rojas Toledo hacia a sus seguidores para que fueran a comer tamal y un atole a la casa del partido municipal del PAN, para festejar el Día de la Candelaria.
A pesar de que aún no empiezan las campañas, se le veía cansado, desganado, sin la ilusión y el dinamismo que en antaño contagiaba, cuando participó en otros dos procesos electorales. Hoy Rojas sale con la noticia que se ha registrado por el PAN para competir por la alcaldía capitalina, y hace tres años, en el 2021, lo hacía, pero con la camiseta de Movimiento Naranja.
Por eso es extraño que hable mal de sus compañeros que brincan de un partido a otro como chapulines, solo por intereses personales. Se le olvidó muy pronto que él hizo lo mismo.
Con descaro el hoy panista, ayer de color naranja, se lanza contra Felipe Granda Pastrana, quien militó toda su vida en el partido azul y para este proceso electoral se pasó a Morena. Lo mismo dijo de Aquiles Espinosa García, un priísta de hueso colorado, que ahora, con la ayuda de Carlos Morales Vázquez, alcalde de Tuxtla, busca ganar la precandidatura del partido guinda.
Sin morderse la boca, Francisco Rojas pide a la ciudadanía razonar por quién votarán el próximo 2 de junio, ya que sus adversarios políticos tienen “ideologías contrarias a lo que hoy aseguran defender». Si esto piensa el ginecólogo de profesión, pues qué equivocado está al ser el primero en poner el mal ejemplo.
Si bien aún está por verse quién es el representante del frente Fuerza y Corazón por Chiapas que lo integran el PAN, PRI y PRD, lo que se ve en Rojas Toledo es que ha perdido esa enjundia que lo llevó hace ser alcalde de Tuxtla en el periodo 1999-2001.
Tan es así que está perdiendo la memoria cuando asegura que no se lleva con los “chapulines” que se cambian de un partido a otro sólo por intereses personales. Si no gana es este proceso interno del frente Corazón y Fuerza por Chiapas, ya debe mejor estar pensando en el retiro e ir a disfrutar a los nietos.










