Óscar Palacios

Jorge Éver González Domínguez / Chiapa de Corzo, Chiapas [email protected]

Yajalón, Chiapas 1942.
Estudió Derecho en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Yucatán. Fue profesor visitante en la Universidad de Alabama, en Tuscaloosa, Estados Unidos.
Se inició en la actividad periodística en 1969. Ha sido colaborador y director de distintas publicaciones y desde entonces ha colaborado distintos periódicos y revistas de Chiapas, Yucatán y la Ciudad de México.
Óscar Palacios, es narrador, poeta y dramaturgo.
“Me lo dijo Gervasio, es un relato que encarna la vida de un periodista chiapaneco a través de anécdotas, reflexiones e interpretaciones de temas diversos.
En mi novela El ombligo del mundo, se recrea humorísticamente, un pueblo imaginario en Chiapas. Un conato de humorismo prieto, muy nuestro que no tiene nada que ver con el humorismo blanco o el negro. Puede ser este o aquel pueblo o el resumen del ser y quehacer del chiapaneco, con sus modismos, su “estilo” su picardía, sus contrastes. En El obligo del mundo recreo la imagen y semejanza de los hombres en el poder, de los cuales nos reímos para no llorar (por ellos).
Es un pueblo único, donde los perros ladran… y muerden”.
Oscar Palacios, se ha reído del poder y de él mismo. El “estilo” sarcástico de sus escritos llevan incomodidad.
Como poeta no se olvida de narrar una historia y como escritor no se olvida de la poesía.
Es autor de: Memoria de nadie; Me lo dijo Gervasio; El ombligo del mundo; La mitad del infierno; Juego de Máscaras; Diez Crímenes por el mismo precio; El color de la cebra; Cuentos del Insomnio; El mismo cuento; Cuentos y recuentos; Ojo azul caribe; Cómo hacen el amor las mariposas; El chiapamundi; Mujer, si puedes con Dios hablar; Y en medio de nosotros, los medios como un dios; Desayuno a la luz de la rutina; Se solicita empleo de lo que sea; Cenizas y pupila colectiva; Siete sonetos para decir Yucatán, entre otros.
Ha ejercido el periodismo en prensa, radio y televisión. En 1999, recibió el premio Chiapas en Artes y, en 2001, el Premio Nacional de Cuentos José Agustín.
Siempre esquivo, camina suavecito (para no despertar al poder) sobre la calle que lleva su nombre en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

X
Algunas veces la rutina se aburre de nosotros
nos lleva hacia un lugar
a beber ron brandi ginebra
Se ausenta el tiempo
componemos el mundo
los conciertos eróticos la palabra se libera
Cuando el tartamudeo de la embriaguez llega
cargamos nuestro hastío
y nos vamos a casa a dormir en un territorio de ceniza.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *