Carlos Molina, vende candidaturas

Los morenistas ya sabían que más temprano que tarde, las excentricidades de Caros Molina Velasco tenían que caer, como la Ley de la Gravedad, debido a que no se puede ocultar que quien no tiene ni con que taparse el rabo, de pronto ande presumiendo una vida de rico que en su vida había soñado.

El dirigente de “dedo” del partido Morena en el estado, hace todo lo que está a su alcance para su beneficio personal, menos posesionar al partido en el lugar que le corresponde, pues a él le ocupa andar en camionetas último modelo, blindadas y hasta armado, para defenderse de cualquier enemigo que tenga, que al parecer ya son muchos, pues sabe bien que su proceder al frente del instituto político ha sido ventajosa.

Este sujeto que fue rescatado de un escritorio del Poder Judicial del Estado, donde la hacía de mandadero, a inicios de este sexenio fue incrustado como delegado especial del Comité Ejecutivo Nacional de Morena y en septiembre de 2022 se estreno como presidente, sin ninguna experiencia política.

Se siente tan empoderado, que ya es cliente consentido en algunos bares de la capital, donde se le reservan espacios especiales para que departa con sus amigos, negociando con aspirantes de diversos municipios las candidaturas a las alcaldías de Chiapas.

Prueba de ello es la carta que le fue enviada al presidente nacional de Morena, Mario Delgado, le piden que se revise el actuar del “líder” estatal, ya que hay “varios actores políticos ajenos a Morena que ya andan presumiendo que tienen asegurada la candidatura por Ocosingo”, según acuerdos con Molina Velasco. 

En base a ello, rechazan cualquier intento de imposición, y lo más grave es que advierten que abonan a la paz y a la tranquilidad, “siempre y cuando se respete el proceso interno y no se vulneren sus derechos políticos”.

Si a Carlos Molina le exigen que sea congruente y responsable con los perfiles, hoy se puede decir que la fractura interna está cerca o en el menor de los casos, la pérdida de miles de votos de Morena, serán la herencia de este lidercillo que ha traicionado la confianza de quien lo catapultó a las grandes ligas.

Por lo pronto, las denuncias no le hacen mella, pues siguen dándose esa vida de rey que en su vida había soñado. Por lo pronto, Mario Delgado tiene otra chamba extra que solucionar en este camino espinoso hacia la elección del 2 de junio próximo.

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