Álvarez Máynez denigra la política

En esto de la política, quien no cae resbala y vaya que en ocasiones el trancazo es tan fuerte que ya no te levantas de la lona y si lo haces, sólo es para medio caminar, y eso es justo lo que le pasa a Jorge Álvarez Máynez, precandidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia de la República. Muy pronto ha demostrado que su inteligencia que dice tener no coincide con sus bochornosos actos, y aunque haya pedido perdón si ofendió a alguien, no queremos imaginarnos lo que sería de él y de los mexicanos si llegara a tener un poder jamás soñado en su vida.

Si bien cualquiera se puede equivocar, no es posible que un aspirante a gobernar todo un país, se convierta en el fifí ridiculizado. La escena y los comentarios realizados desde un palco exclusivo del estadio de futbol del equipo Tigres, donde se mofa del Instituto Nacional Electoral por las multas que éste le ha impuesto al gobernador de Nuevo León, Samuel García, y contra el político priista Manlio Fabio Beltrones, lo tacha de un sujeto que no tiene altura de miras.

Su supuesta personalidad de hombre recto e íntegro cayó de sopetón, pues en un terreno de convivencia, enmarcado por un partido de futbol, fue evidente que Álvarez Máynez no está en condiciones de aspirar con responsabilidad a la presidencia de la República. Pero, además, quedó demostrado que su condición que pregona de agarrarse de los jóvenes para alcanzar su objetivo, es indudable que no es el mejor de los ejemplos.

Por si fuera poco, la compañía de su compadre del alma, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, le está causando más perjuicios que beneficios, pues eso de presumir un status elevado, desde un palco donde nunca de los nunca millones de aficionados al deporte de las patadas podría tener la oportunidad de presenciar, cómodamente, con alcohol y chelas, el deporte de sus amores, le manda el mensaje a los mexicanos de que no está para lidiar y velar con los de abajo.

Para ponerle la cereza al pastel, Álvarez Máynez se enfrasca en una serie de acaloradas discusiones vía redes sociales, con el experimentado Manlio Fabio Beltrones, a quien, para su desgracia, en mensajes tuiteados desde el pasado, lo ensalza como su personaje favorito: “…me hubiera gustado ver a Beltrones o a Marcelo Ebrard en la boleta presidencial” o “…con Beltrones habríamos tenido la luz de Diego Valadez”.

Mal, muy mal, el comportamiento para quien se erige como la mejor carta, comparado con las precandidatas Claudia Sheinbaum y Xóchitl Gálvez, para ganar las elecciones, y no basta con pedir perdón si es que a alguien ofendió, dice el emecista. No, no se trata de ello, pues todo mundo en esta vida ha caído en los excesos y tomado malas decisiones. Lo que no se vale es que con su tono “envalentonado” ofenda y desacredite.

Puede disculparse que su afrenta hacia el INE y a Beltrones es propia de su juventud. Por favor, no tiene 18 ni 20 años para que se diga que no sabía los disparates que decía. Otra cosa es que se diga que el acto protocolario haya sido planeado, y en el hipotético caso de que así fuese, la verdad que buenos actores son pues la escena salió natural.

Además, con “justa razón”, Álvarez Máynez se pone a responder las críticas que recibió por su video, que ahora resulta, no sabe quién lo subió a las redes, si fue él el que lo grabó. La imagen no miente. Es indudable que el priista Beltrones no se iba a quedar callado y en la cantaleta de uno y otro lado, resalta la trascendencia sobre qué le puede esperar a México pues no se puede gobernar borracho,

Esto de las indirectas muy directas viene a cuento por aquello de lo que dijo Samuel García, cuando acusó que el dirigente del PRD, Jesús Zambrano, y el expresidente de México, Felipe Calderón, se la pasan en el agua. Para estos y todos los casos, es mejor quedarse callado, pues en el momento menos pensado los hechos se revierten.

Si Álvarez quiso encender las redes con la acusación de un pasado tenebroso de Beltrones, lo logró, pero en su contra, pues ahora resulta que quienes lo acompañaban en el palco no tienen buenos antecedentes y si a esas se está, pues salió perdiendo.

Con qué cara ahora critica el pasado si a su lado está el presente. Miguel Ángel Flores Serna es el jefe de Oficina de Samuel García, investigado por lavado de dinero y despojo, pero, además, se le inmiscuye en supuestas extorsiones contra empresarios del Grupo de los 10 de Monterrey e integrantes de la oposición.

Diputados de oposición en el Congreso de Nuevo León lo sindican de haber orquestado una estrategia de acoso para que se sumaran a la bancada de MC en el Congreso del estado, con la cual recurrió al congelamiento de cuentas, clausura de negocios y hasta “despidos de los familiares de los diputados”.

No dude que, si la “campaña” estaba para llorar, con este ridículo, Jorge Álvarez debe pensar si sigue juntándose con Samuel y seguir yendo a ver espectáculos del futbol, pues no está descartado que vuelva a hacer otro denigrante numerito político, si es que a esto se le puede llamar política.

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