Marginal
A días de que se den las listas donde aparecerán los candidatos que fueron “palomeados” por la gracia y favor de la ciudadanía, el partido Morena, ese que reniega y maldice la herencia maldita que significa el Partido Revolucionario Institucional, resulta que su alfil que quiere meter con calzador para el municipio de Tuxtla Gutiérrez, está participando con la camiseta del PRI pues a la fecha no ha renunciado a su militancia.
Si es así, entonces dónde queda la moralidad del partido en el poder para aceptar cartuchos quemados o mal agradecidos como Aquiles Espinosa García que se resiste a abandonar al partido de sus “amores”, pero porta hoy el color “guinda” en sus espaldas, como si en realidad fuera cierto que ya no tiene el tufo del tricolor, aquél que le dio de todo y que hoy le paga con el desplante de que “ni te conozco”.
El dirigente estatal del PRI, Rubén Zuarth Esquinca, ha dicho una y otra vez que el desmemoriado de Aquiles se le olvidó renunciar de manera formal, por lo que ahora que Morena lo está impulsando para tapar la porquería que tiene Carlos Morales Vázquez como alcalde, deberían preguntarse qué clase de ponzoña se han llevado.
Sostuvo que se le prepara la expulsión del PRI a Aquiles Espinosa, a quien, por cierto, la dirigencia estatal y nacional de Morena debería interesarle los comentarios que con sus “amigos” realiza el ex secretario de Movilidad y Transporte al vociferar que a “él no le sirven las mañaneras, no las ve porque no sirven en absoluto para nada”.
La tapadera de Carlos Morales, con esta forma de actuar, se visibiliza como un convenenciero, y da pie a la falta de una ideología propia para encabezar un proyecto político. Si Aquiles en realidad desdeña lo que dice todos los días el presidente de México, entonces no tiene que hacer en dicho partido, pero eso le corresponde investigar y abordar a dicho instituto, y ojalá no se arrepientan cuando en realidad conozcan a qué tipo de espécimen se han echado a la espalda.
Ahora sí que le viene el saco de lo que dice Andrés Manuel López Obrador, cuando ha insistido que muchos de sus adversarios no son políticos, sino politiqueros, sin identidad, sin representatividad y sin la menor oportunidad de cumplir los postulados de Morena. Como se dice en el argot popular, Aquiles Espinosa es como “la India María, ni de aquí ni de allá” y aunque ahora es de “casa” le queda muy bien el saco.
Ahí que lo vea el PRI si sigue esperando para desterrarlo de su historia y que Morena presuma que ha agarrado otro bulto, de esos que tanto masculla que desprecia por llevar en la piel los colores del Revolucionario Institucional.










