Las cabeceras municipales están bajo el control de jóvenes armados que patrullan y colocan retenes, extorsionando a los transeúntes
Enrique Buenrostro/ Diario de Chiapas
Los grupos criminales ganan terreno en los municipios de Copainalá y Tecpatán, en donde los habitantes fueron dejados a su suerte, mientras las autoridades municipales son inexistentes y hasta presuntamente cómplices.
Los caminos que conectan a las colonias con las cabeceras municipales están bajo el control de jóvenes armados que patrullan y colocan retenes, extorsionando a los transeúntes.
En Tecpatán, por ejemplo, el suministro de gas LP está en manos de una supuesta vendedora de drogas, al menos así la identifican habitantes de esta localidad, ya que sólo con ella tienen “permitido” adquirir este insumo básico, por que los camiones de otras empresas no pueden ingresar al poblado.
También, hay reiterados cortes al suministro eléctrico, especialmente al caer la noche, situación que aprovechan los “polleros” para cruzar el pueblo con su cargamento de personas en tránsito migratorio, con dirección a Malpaso.
A esta situación ahora se suma el cobro que están denunciando productores de queso y leche, a quienes están extorsionando para que pasen cuotas o, de lo contrario, les quitarán el producto:“aunque tememos cosas peores”, aseguró uno de los afectados.
Ninguna de estas conductas son observadas y castigadas por los presidentes municipales de estas regiones, dos auténticos floreros que sólo están ocupando las oficinas para sus fines personales.
Y esta situación se está esparciendo en la región de Mezcalapa, aseguran las víctimas, que apenas pueden encontrar algunos momentos en la semana para poder comercializar sus productos, ante el temor de ser víctimas de asaltos y vejaciones.










