Agencias
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de un 10 % de la población mundial tiene algún grado de enfermedad renal que, además de afectar su calidad de vida, la predispone a otros padecimientos como la anemia, la desnutrición, problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión, entre otras.
Este padecimiento aqueja a personas de cualquier edad, género y estrato social, y tiene un impacto en la economía de las sociedades por las incapacidades prematuras de quienes la padecen
“Se debe trabajar en la prevención y en el cuidado del riñón que es, después del corazón y junto con el hígado, uno de los órganos más importantes”
Por él pasa toda la sangre que circula por el cuerpo –que está formada de agua–, a fin de filtrarla y eliminar las sustancias tóxicas a través de la orina, y para nuevamente reabsorber el agua.
“Algo muy sencillo que depende de nosotros es cuidarnos y tomar suficiente agua, no consumir tanta comida procesada ni refresco. La enfermedad renal se asocia con la obesidad, la diabetes y la hipertensión. Si cuidamos nuestra alimentación, tomamos líquidos de calidad, ayudamos a evitar que desarrollemos algún problema del riñón en los siguientes años”, remarca.










