Pobreza mundial
El hilo para hilvanar la conversación es la Semana Santa… y la fallida aplicación de los diez mandamientos.
La pobreza es mundial. Existe en todas las sociedades y estamentos, miles de millones de paupérrimos.
La manipulación de la ignorancia, se cultiva manteniéndola.
Miseria es la carencia de preparación, aunada a la sobrepoblación autodestructiva, baja escolaridad o su carencia de contenido para la vida, carencia de cultura artística.
La ausencia de comprensión, conduce al auto daño, imperando irracionalidad, agresividad y violencia.
Comprender que el nivel de vida sin calidad de vida, es demostrado por la carencia de salud.
Diferenciar la pobreza de la miseria es fácil: el miserable no sabe si va a comer, el pobre sí.
El saludo entre “parias” sinónimo de macehuales, lumpen, desposeídos, es: ¿Ya comiste?
La pobreza del pudiente es demostrada por enfermedades crónico degenerativas.
Es superlativa cuando se salta de la miseria a la abundancia: hay derroche y autodestrucción.
Calmar la angustia llevándose algo a la boca, supera al alcoholismo y la drogadicción. Cumpliendo con el parámetro de la imposibilidad de decirte ‘aquí le paro’.
La pobreza intelectual.
“Ni todo lo que es justo es legal, ni todo lo legal es justo”.
La historia lo demuestra: persiste el derecho consuetudinario basado en usos y costumbres.
Tu salud no se asocia a tus estudios, a pesar de un documento.
El diabético no debe correr por una jeringa, lo normal es poseerla.
¡Ah, pero fritangas y alcohol, no faltan!
Hipertensos, con salero disponible y sin ingerir medicamentos.
El disfrute de los logros es inversamente proporcional a la calidad de vida.
Curiosamente, las mujeres se cuidan mejor que los varones.
Sin embargo, son madres incapaces de transmitirlo a sus hijos varones.
Buena parte de mujeres desarrollan enfermedades crónico degenerativas, siendo ejemplo para sus hijos.
Disyuntivas: desvincularte de noticias falsas, evitar leerlas.
O cumplir con el humanismo de compartir el pensamiento analítico.










