Vaticinio de Ramírez Aguilar: Regresarán las horas serenas

En Frontera Comalapa, municipio donde se han centrado algunos episodios de violencia, situación que ha generado temor entre la población, Eduardo Ramírez Aguilar fue tajante al afirmar, haciendo alusión a una de las estrofas del Himno Nacional Mexicano, que durante su administración en Chiapas volverán las horas serenas.

Un compromiso de la mayor importancia no sólo para esta zona fronteriza, sino para todo el estado, donde también se tienen registrados escenarios violentos, los cuales han dado motivo de preocupación en la sociedad chiapaneca, que ha visto fracturada su estabilidad social.

Por ello lo que dice el candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia” es un mensaje de esperanza que permita seguir construyendo no sólo lo que el gobierno federal ha llamado el segundo piso de la transformación, sino la consolidación de un proyecto de bienestar donde reine la paz y la tranquilidad, para una población que se ha caracterizado por luchar día a día, a brazo partido, para salir adelante.

Ramírez Aguilar se dijo empeñado en que la paz sea el aliciente para continuar con la tarea transformadora del estado, y para que “Chiapas tenga una vida normal”.

Si el candidato del partido en el poder logra este cometido que se ha propuesto, sin duda no sólo pasaría a la historia como un gobernador que vaya a trascender, sino que necesariamente tendría que ser un referente nacional sobre cómo es que se debe erradicar la presencia de grupos criminales o llamados de la delincuencia organizada.

Claro está que no se está pensando en un aniquilamiento total contra los grupos delincuenciales, no, se entiende que su postura se basará en una lucha frontal contra quien trastoque las leyes y la propuesta de programas o apoyos para las personas que creen, lamentablemente, que incorporándose a estas organizaciones tendrán mayores privilegios o un mejor estilo de vida. Nada más falso que ello.

Concientizar a nuestros semejantes que pregonar y poner en práctica una vida de respeto y de cordialidad es lo mejor que nos puede suceder como sociedad. Lo mejor de la responsabilidad asumida por Eduardo Ramírez Aguilar es que está convencido que por ser un hombre de fe y de compromisos, Chiapas saldrá adelante.

Pero no sólo es seguridad, también hay infinidad de rubros por los que hay que trabajar en unidad para sacar adelante al estado. Está claro que un solo hombre no podrá solo, se requiere de la participación de todos los sectores.

ERA asegura, por ejemplo, que al trabajo conjunto con agricultores y ganaderos en su gobierno se le dará mayor impulso al campo y a la productividad agropecuaria para consolidar la seguridad alimentaria.

Por ello, tiene mucha razón cuando afirma que en la nueva era la política del gobierno estará basada en el humanismo y en la verdad, no en la simulación. Esto último, hay que destacarlo, ha sido el arma que han utilizado los gobernantes del pasado, que simulaban un compromiso total y al final, dejaban obras inconclusas, proyectos truncados, programas sociales sin entregar.

Es bueno saber que Ramírez Aguilar se ha comprometido a reunirse con ejidatarios, jóvenes, líderes de organizaciones, con campesinos, comerciantes, con líderes religiosos, con todos los sectores, para concretar sus proyectos y para consolidar la paz. Sí, un mensaje de unidad, de reconciliación y de participación ciudadana que son indispensables para que todo Chiapas sea participe y contribuya a encontrar el mejor camino a los desafíos que más que agobiar, son un reto para combatirlos.

Lo mejor de sus intenciones, reconoce el candidato de Morena y partidos aliados, es que se siente acompañado del rostro, de la esperanza de los chiapanecos”.

En Comalapa, donde pareciera que el desarrollo se ha estancado, debe predominar la conciliación y la tranquilidad del pueblo, tiene que haber disposición para vencer el temor y el agobio; en aquella zona, donde se ha perdido la actividad comercial, ésta tiene que recuperarse y eso debe ser el primer paso que ha caracterizado a Frontera Comalapa, por ello, las palabras de Ramírez Aguilar tienen singular relevancia cuando asevera que se recuperará el vínculo comercial que se tenía con Centroamérica.

Pareciera discordante hablar de paz y actividades comerciales, pero esto es justamente lo que hay que atender para darles opciones de empleo a los pobladores.  Este mensaje de paz no está relacionado con tomar las armas para defenderse, sino aprovechar las herramientas y apoyos que el gobierno brinde para regresar al bienestar en salud, educación, como se tenía antes. Ojalá que el vaticinio de Ramírez Aguilar sea toda una realidad.

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