¡Tendrán caso los debates rumbo a la gubernatura de Chiapas!
En el 2018, el Instituto Electoral y Participación Ciudadana (IEPC) realizó un debate en la que participaron cuatro aspirantes a gobernar el estado de Chiapas. En aquél entonces, los candidatos presentaron sus propuestas y vaya que la contienda se presentaba muy reñida por la calidad de por lo menos dos de los cuatro que se habían apuntado: Rutilio Escandón Cadenas, ganador en las urnas, y José Antonio Aguilar Bodegas (Josean), un experimentado político que se quedó en la orilla no porque no tuviera oportunidad de ganar, sino porque en aquel entonces el efecto Andrés Manuel López Obrador fue arrollador en todo el país.
Sin embargo, eso no significa restarle mérito a Escandón Cadenas, quien contra todos los pronósticos ganó la elección, dejando en el camino a Josean, al ahora chaquetero Roberto Albores Gleason y al despistado Jesús Orantes, el llamado cacique de la zona de Carranza. Cinco años después, el gobernador Rutilio ha callado bocas con su trabajo efectivo y transparente.
Los resultados, principalmente en obra pública y atención a la salud, saltan a la vista, sin dejar de citar que en los últimos meses el fenómeno de la violencia que registraba el centro y norte del país se desplazó a los estados del sureste, y donde Chiapas ha sido copado en algunas zonas por los grupos delincuenciales.
Hoy, casi seis años después de aquel debate histórico que le tocó organizar de manera eficiente al entonces titular del IEPC, Oswaldo Chacón Rojas, el organismo electoral bajo la batuta de María Magdalena Vila Domínguez, ha anunciado la realización de dos debates, el 5 y 26 de mayo.
Bajo este contexto, la gran pregunta que surge en el ambiente electoral, de acuerdo a como se ve el escenario político y la participación ciudadana previo al día de la elección, es si en realidad es necesario que se realicen estas dos prácticas democráticas, tomando en cuenta que sólo se ha visto en los escenarios la participación actividad de un solo protagonista y este es Eduardo Ramírez Aguilar.
No se trata, para aclarar y que esto no se preste a discriminación, que se esté en contra de las campañas políticas que realizan las candidatas del Fuerza y Corazón por Chiapas, integrada por los partidos PRI, PAN y PRD, que la encabeza Olga Luz Espinosa Morales, y por parte de Movimiento Ciudadano, Karla Irasema Muñoz.
Lo que se aduce es que pareciera que no hay competencia entre los actores políticos; los recorridos y contacto directo con los electores, por lo menos en los primeros 12 días de haber iniciado las campañas, es disparejo, casi imperceptible.
No se ve ni se nota la presencia de las candidatas en las colonias o municipios de Chiapas. El monitoreo que se hace de ellas es que no están activas, no andan en movimiento. Cierto, y eso es de suma importancia, pero los partidos PAN, PRD, MC y PRI, no tienen el recurso que maneja Morena y sus aliados.
Este debe ser el inconveniente principal para que las dos mujeres no se les vea “caminar” por la entidad, pero, además, eso demuestra que no hay ciudadanos o empresarios que le apuesten a estas dos fórmulas partidistas.
Si a esas vamos, por eso se dice qué caso tiene que el IEPC convoque a un debate si ya se conoce el resultado. Se está a 51 días de la jornada electoral y no hay ni una pizca de esperanza de que alguna de las dos candidatas revierta la delantera abrumadora que tiene Eduardo Ramírez Aguilar.
El debate del próximo 5 de mayo a celebrarse dentro de las instalaciones de la Universidad Autónoma de Chiapas y trasmitido bajo la dirección del canal 10 de televisión del estado, a juicio sumario ciudadano, no tendría razón de ser y ese dinero que se erogaría en la organización, bien podría destinarse para otras actividades democráticas.
Si bien es cierto, como lo confirma la Comisión de Debates que su realización está contemplado dentro de la normatividad electoral, quizás los formatos programados, el primero con los protagonistas de pie y el segundo bajo el formato de mesa, sea una oportunidad para que las dos candidatas ganen algunos puntos de referencia que le ayuden a mantener la vigencia de los registros de los partidos PAN, MC y PRD, que estarían en riesgo de perder su registro. El PRI, contra todos los pronósticos, aún tiene presencia en algunas zonas de la entidad, con alcaldes y diputaciones que le dan fuerza a seguir “vivito y coleando”.










