• Vida de lujos caracterizan al grupo de Viviana Zuarth, Erik Romero Peimberth y Gustavo Flores, a quien se le suma el doctor Donato Cruz Sánchez, graduado de la UNACH, quien extiende incapacidades para que los sindicados no acudan al juzgado a comparecer
Enrique Buenrostro / Diario de Chiapas
Ya hemos hablado de la forma de operar del cartel inmobiliario de Chiapas y de cómo durante años han burlado la ley, en esta tercera entrega conoceremos más acerca de los personajes detrás de esta organización delictiva y es que tanto Viviana Zuarth, Erik Romero Peimberth y Gustavo Flores han logrado en distintas ocasiones evitar llegar a las audiencias a las que han sido citados por la autoridad; pues recordemos que gracias a las estafas millonarias que han llevado a cabo existen en su contra decenas de denuncias sin que aún se alcance la justicia.





Viviana Zuarth, la princesa del Cártel, como ha sido nombrada, y su cónyuge y cómplice Erick Romero Peimberth, además de Gustavo Flores, en múltiples ocasiones han faltado a los juicios a los que han sido citados con tal de no llegar a la etapa de acción previa del juicio oral, procedimiento donde por fin podría dictarse una sentencia en su contra; hoy gozan de libertad condicional que les ha servido para que sigan disfrutando de una vida de lujos en total impunidad, mientras que las decenas de víctimas estafadas por estos sujetos viven en la austeridad y en la sombra del abandono pues las carpetas de investigación no avanzan.
Siguiendo el curso de la investigación, Diario Media Group descubrió que estos deleznables personajes han logrado burlar a la autoridad con la ayuda de un pseudo médico que tiene estrecha relación de complicidad con Leticia Flores Alfaro, madre de Viviana Zuarth.
El doctor Donato Cruz Sánchez, graduado de la UNACH, ha sido el encargado de expedir en varias ocasiones justificantes y certificados médicos para excusar la inasistencia de los integrantes del cartel inmobiliario a las audiencias dentro del proceso legal que enfrentan, mientras tanto las víctimas siguen preguntándose hasta cuando Antonio Flores alias “La Sardina”, defensor legal de estos tres delincuentes, seguirá haciendo uso de sus mañas y amistad con altos funcionarios del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado, para evitar que toquen la cárcel.
En toda esta historia de impunidad salta el nombre de Leticia Flores, quien con tal de proteger a su hija y a los suyos, ha sido capaz de abusar de sus influencias, de deber favores sin importar a quien y de continuar escudándose en la corrupción e ilegalidad, pues se sabe que Leticia Flores es coordinadora general de UNACH virtual, mientras que en el pasado formó parte de atención a grupos vulnerables.
Durante el sexenio de Manuel Velasco fue esta misma cercanía con la antes directora del DIF Estatal, Leticia Velasco, la principal razón para que el cartel inmobiliario contara con blindaje jurídico.
Mientras tanto, Viviana Zuarth, además de ser la encargada de seducir a sus víctimas y convencerlas de invertir en fraccionamientos cómo Ámbar, Arbolada, Jardines de Mactumatzá y Jardín de las Flores, se encarga de vivir una vida llena de lujos, socialmente activa, pues sin temor a represalias comparte abiertamente los conciertos, fiestas y reuniones a las que asiste; además de promocionar su negocio de cocina “Roscas Zamarai” a través de sus redes sociales.
La pregunta del millón es ¿hasta cuándo las autoridades voltearán a ver la estafa millonaria que el cártel inmobiliario lleva ejerciendo desde hace más de una década, habrá sanción y consecuencia para los culpables, las víctimas recuperaran sus bienes o algo de su tiempo perdido o simplemente seguiremos viendo pasar los años en completa impunidad?










