Acción de perjudicar al otro: violencia

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

Hay cierto consenso en definir la violencia como el uso o amenaza de uso, de la fuerza física o psicológica, con intención de hacer daño de manera recurrente y como una forma de resolver los conflictos. La violencia tiene relación con la agresividad, pero no equivale solo a una agresión, puesto que debe ser recurrente y ser parte de un proceso. También se debe tener presente la existencia de actos agresivos que no son violentos, como por ejemplo omitir una acción de ayuda para perjudicar al otro. A su vez, la agresión tiene una base psicológica en la frustración, pero para que esta induzca a actos agresivos, tiene que combinarse con ciertas características como bloquear la obtención de un objetivo ya anticipado; provocar ira por su arbitrariedad o afectar a individuos que han aprendido a responder agresivamente. En otros términos, la violencia y los aspectos relacionados como la agresión y la frustración, obedecen a un complejo conjunto de elementos psicológicos, sociales y culturales.
En este sentido, algunos teóricos han enumerado diferentes tipos de violencia, los cuales se describirán a groso modo: la Violencia Física suele clasificarse de acuerdo al tiempo que tardan las lesiones en sanar: leve (empujones, pellizcos, cachetadas, fracturas, golpes con objetos, heridas con arma blanca etc.); moderada (lesiones que dejan alguna cicatriz permanente y que ocasionan discapacidad temporal); grave (que ponen en peligro la vida y dejan lesiones permanentes, muchas veces en órganos internos) y extrema (que ocasionan la muerte).
En segundo lugar, se encuentra la Violencia Psicológica, definida como una desvalorización reiterada, por medio de humillaciones, críticas y amenazas, con las que el agresor atenta contra la víctima e incluso hacia sí mismo. En ocasiones se presentan comportamientos restrictivos, que dificultan la interacción de la víctima con amistades o el uso del dinero para cubrir sus necesidades básicas. También puede existir la presencia de comportamientos o conductas destructivas, ocasionando que la víctima se culpabilice de la situación que está viviendo. Este maltrato quebranta la integridad psíquica y emocional de la víctima; el agresor manifiesta comportamientos ofensivos e indiferencia constante frente a esta situación.
Este tipo de violencia no es tan visible como la física y es más difícil de demostrar. Muchas veces la víctima no la identifica, sino que la justifica como propia del carácter del agresor; es decir, a diferencia del maltrato físico, la Violencia Psicológica es considerada sutil y más difícil de percibir, detectar, valorar y demostrar. Se desvaloriza, se ignora y se atemoriza a una persona a través de actitudes o palabras.

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