Inician campañas, pedimos propuestas no descalificaciones

En Chiapas desde el primer segundo del 30 de abril, Día del Niño, iniciaron campaña los candidatos a las alcaldías. Son 32 días al día de la elección y, por tanto, desde ya, las condiciones políticas en los municipios irán subiendo de tono. No hay duda que el verdadero termómetro de la jornada está en los ayuntamientos. Los candidatos se abren para disputar los verdaderos territorios, y en estas circunstancias, no está descartado que haya algunos escenarios de violencia, conforme se acerque el día decisivo.

Desde el primero de abril, los candidatos al gobierno de Chiapas iniciaron sus recorridos por la entidad, sin que se vislumbre un cambio en la tendencia de la votación, que parece no tendrá problemas Eduardo Ramírez Aguilar sobre sus oponentes Olga Luz Espinosa Morales y Karla Irasema Muñoz Balanzar.

Sin embargo, producto de las inconformidades internas entre los institutos políticos, principalmente entre los militantes del partido en el poder, Morena, quien dejó en el camino a cuadros identificados con su pueblo para “seleccionar”, de acuerdo a las encuestas, a candidatos que no tienen el arrastre ciudadano, por lo que en este punto es donde el principal enemigo está entre los mismos morenistas.

Focos rojos, previo y durante la elección, es indudable que deben existir, pero es en este punto donde se les pide civilidad a los partidos y a los candidatos, para que antepongan la paz y la estabilidad.

Lo que Chiapas requiere, al igual que todos los ciudadanos mexicanos, es que haya propuestas para sacar a los pueblos y sus ciudadanos hacia adelante, y no descalificaciones que fomenten el odio. A los representantes de los partidos, desde los órganos electorales, se les ha conminado que aterricen que el diálogo es la principal arma para avanzar en los caminos que lleven al desarrollo o para empezar a salir del abismo social, cultural, económico o político en el que se encuentren.

El ambiente social y político que se vive a nivel nacional, con la elección presidencial, es suficiente como para que se polaricen las campañas. Cierto es que lo que añoramos son buenos deseos, pero la realidad puede estar en otro camino, en otra sintonía.

Sin embargo, como medio de comunicación estamos en la obligación de decir que no es correcto que hombres y mujeres que han decidido buscar la presidencia municipal se enfrasquen en discusiones y acusaciones que no llevarán a ningún lado. Al contrario, avivarán el avispero entre sus simpatizantes.

Lo que se pide es que haya propuestas para revertir las estadísticas negativas de violencia, de inseguridad, por ahora, considerados los dos “cánceres malignos” que han provocado el estancamiento del desarrollo.

Desde los municipios, los gobernantes deben apoyarse en las políticas públicas de los gobiernos estatal y federal, y no intentar trabajar por su cuenta, aliándose a los grupos delincuenciales, pues eso representa un fracaso seguro.

Qué más se quisiera que se tuviera una varita mágica para resolver los problemas y conflictos que hunden en la marginación a los pueblos, pero está claro que soñar no cuesta nada. De lo que se trata es conjuntar esfuerzos para salir del atolladero.

Y no es que seamos catastróficos, la realidad nos ha superado. Hoy se tiene que trabajar muy duro para resarcir los años de atraso en el sector salud, en educación. En el primer tema, ya las propias candidatas a la presidencia de la República han constatado que no contamos, ni por asomo, con un servicio que nos han hecho creer igual al de Dinamarca, país donde se prioriza que el servicio y suministro de los medicamentos sean de primer nivel, es decir, que salven vidas.

Ojalá los candidatos y candidatas entiendan que lo que se quiere es una campaña de respeto a los oponentes, de comprometerse a cumplir los objetivos trazados y no uno o dos años después sean retenidos o secuestrados por su pueblo por no cumplir con sus promesas de campaña.

La ciudadanía no es un producto comercial, es parte de un pueblo o ciudad que confía en que sean los líderes con vocación los que luchen con ellos, que los representen, que alcen la voz para enderezar caminos torcidos. De eso se trata la política, de encabezar todo un proyecto global que con el tiempo aterrice en bien de los chiapanecos en su conjunto. Que se pueden equivocar, no hay duda, somos humanos, pero ello a que abusen del poder, eso ya es otra historia. Ojalá entiendan que están en el tiempo crucial para formar parte de la historia, aquella que nos brinde seguridad, educación de calidad, salud de primer nivel, desarrollo y bienestar, esta última palabra de moda, por cierto, que está quedando como otra más de la anécdota sexenal

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