«La sardina», abogado del Cártel Inmobiliario quiere sorprender a ERA

Con la detención de Viviana, integrante del llamado “Cartel Inmobiliario”, quien se encuentra arraigada en los Juzgados de Control en la Penitenciaría El Canelo, perteneciente al Poder Judicial del Estado, en el municipio de Chiapa de Corzo, la madeja que habían tejido a lo largo de una década se está deshilachando y dejando al descubierto a presuntos implicados en este engranaje perverso que dejó en la ruina a decenas de mujeres que cayeron en las garras de esta red ilícita de compra y venta de viviendas, ranchos y lo que se dejaran las víctimas.

Erick Romero Peimberth y Gustavo Flores son los otros dos sujetos visibles que están atrás del Cártel, y en las últimas semanas se ha destapado la cloaca pues quien es el abogado defensor de estos gandallas de cuello blanco es nada menos que quien funge como presidente de la Asociación de Abogados Chiapanecos AC, Antonio Flores Flores, mejor conocido en el bajo mundo como “La Sardina”.

Se supone que dicho jurisconsulto es quien está atrás del trio de sinvergüenzas que han pillado a mujeres indefensas y uno que otro masculino que se dejó engañar. Cierto o no, el hecho de que su nombre ya ande en boca de todos en las redes sociales, es una mala señal para su persona, pero, sobre todo, una incógnita que la autoridad debe aclarar porque no se quisiera saber que se esconde en las siglas de la Asociación de Abogados para realizar sus fechorías.

Es más, los propios integrantes del cuerpo de juristas saben que esta situación pone en entredicho la verdadera función de la Asociación y, por tanto, es urgente y necesario salir a aclarar si La Sardina está metido en camisa de once varas.

El tema de Antonio Flores sale a colación porque se ha conocido en las horas recientes que para blindarse le está preparando una celada al candidato al gobierno de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, quien, en caso de ganar en las elecciones de junio próximo, lo designe presidente del Tribunal de Justicia del Estado o titular de la Fiscalía General del Estado o ya de perdida responsable de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Si a esas vamos, La Sardina se quiere empoderar, utilizando alguna de estas dependencias, para blindar sus transas que haga como litigante, pues como abogado de Erick Romero Peimberth, primo y tío de Gustavo Flores y Viviana, respectivamente, hoy disfraza su actuación, defendiendo a delincuentes, bajo su nombramiento como presidente de la Asociación de Abogados.

Ya en otras entregas se ha señalado la red de traficantes de influencias que están a las órdenes de este sujeto, pero hoy va más allá de su ambición personal: involucrar al candidato de la colación Juntos Haremos Historia para que lo acoja dentro de su próximo gabinete.

Lo sindican de preparar una comida para el 21 de mayo próximo, en la que hará uso de la voz, parapetado de quienes integran la Asociación de Abogados y otras agrupaciones del ramo, y “enamorar” al “Jaguar” ERA de que sea él quien asuma la titularidad de alguna de las tres dependencias citadas.

A nadie se le puede truncar el sueño dorado de encabezar funciones cruciales en la administración pública de Chiapas, pero quien lo persigue mínimo debe gozar de buena reputación y ser un defensor de las causas benefactoras, pero, sobre todo, no presumir que es defensor jurídico de delincuentes como son los que integran el Cártel Inmobiliario.

El candidato debe “poner sus barbar a remojar” y no caer en el juego de este dizque jurista, pues de caer en sus garras estaría permitiendo que este abogado se vuelva intocable, pues lo que ahora se quiere es que se aclare hasta dónde tiene metidas las narices en el Cártel.

El candidato y su equipo que está atrás de él, deben estar alertas de que no les jueguen chueco. Que se hable que Antonio Flores, en la comida referida le eche montón a Ramírez Aguilar y lo embabuque, no sería una buena señal.

Es más, este tenebroso escenario bien vale la pena para que haya un deslinde oficial para aclarar rumores o como mínimo, no concretar la reunión que asegura el abogado de los hampones inmobiliarios, se llevará a cabo en un restaurante con el nombre de un mono muy popular que llegó a la pantalla chica y el cine, y que, para ello, ya pasó la charola.

Sea cierto o no, la advertencia está hecha para que se ubiquen las cosas en su justa dimensión, que, para este caso, sería en su justo proceder.

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