Daño a la democracia: ¿De qué democracia hablamos?

Daño a la democracia: ¿De qué democracia hablamos?

Roger Heli Díaz Guillén.

Democracia es un vocablo de origen griego que se fortaleció con la libertad de los derechos del hombre y del trabajador en el siglo XVIII y XIX inspirando movimientos revolucionarios en la historia contemporánea basado en el poder soberano de los pueblos, siendo América Latina ejemplo de movimientos sociales por una democracia en contra de gobiernos autoritaritas y militares como Nicaragua, Chile, Cuba, entre otros. Hoy hablamos de democracias de forma indistinta vinculando pueblo y gobierno, encasillando la democracia a la vida electoral y libertad de los pueblos para elegir a sus gobiernos, siendo estos procesos sociales en esta perspectiva estudiados por organismos internacionales por su incidencia en el desarrollo económico y dependencia de naciones al poder económico internacional.

En los inicios del presente siglo XXI el Banco Interamericano de Desarrollo BID y el instituto internacional de estudios estratégicos IIEE de Londres publicaron informes  donde evaluaron a los países latinoamericanos identificando un bajo nivel de desarrollo político caracterizada por partidos políticos débiles con apatía respecto a la democracia y la política como ciencia; con un sistema judicial débil (que responde a interés de grupos de poder); bajo niveles de interés político de la ciudadanía; falta de renovación de cuadros políticos; afirmando estos organismos que únicamente el 35% de los latinoamericanos aprueban sus democracias; destacando datos de caída del populismo, ultranacionalismo, autoritarismo y militarismo al concluir el siglo XX.

Según Joaquín Estefanía la existencia de una democracia electoral no significa que exista una democracia ciudadana, donde se vislumbra una gran brecha entre los derechos políticos y los civiles, sociales y económicos y el discurso político y de gobierno, recomendándose distinguir entre un régimen democrático en sentido formal de gobierno y una democracia de tipo integral con la posibilidad real de participar en la vida pública de México. Motivando estas reflexiones a profundizar en los acertijos de la democracia.

La democracia contemporánea fue acompañada de políticos que mutaron en el discurso y el sentimiento de las bases sociales que tenían un perfil denominador que es la pobreza y el hambre; manejando la esperanza del orden, el derecho, la distribución racional de los recursos públicos y; el bienestar social como banderas de la nueva democracia; donde los personajes y líderes han marcado el rumbo de los gobiernos  de los últimos años como López Obrador en México, Nayib Bukele en El Salvador, Daniel Ortega en Nicaragua, Javier Milei en Argentina, Pedro Castillo  en Perú y Nicolas Maduro en Nicaragua; observando hoy la importancia de observar e identificar una variante de escenarios de la democracia, iniciando por la democracia electoral que se ha fortalecido y legislado en todos los países, seguida de la democracia gubernamental o gobiernos democráticos que han redefinido la relación con el imperio económico de las familias del dinero internacional de firmas y empresas que dirigieron por muchos años los destinos de los países antes citados, iniciando por relevar los poderes por muchos años por ellos consentidos y subsidiados y; la democracia ciudadana integral e inclusiva en participación e intervención de la vida pública.

Por democracia electoral nos referimos a un sistema normado por el derecho nacional donde la libertad de elegir a los gobiernos mediante el voto libre y secreto es un derecho colectivo que sustenta el ejercicio del poder soberado del pueblo; que en su dimensión es un campo diferente a la democracia como forma de gobierno, donde el pueblo es el objetivo y razón del quehacer gubernamental, participando en las acciones y ejercicio de los recursos públicos, siendo los dos campos que distinguen la vida democrática en México, lo cual no significa que exista una democracia ciudadana que actúa de forma razonada y critica el destino y fuerza del voto ciudadano; una democracia que no tenga ejercicio temporal de elección, sino ejercicio permanente de intervención social ciudadana en la vida pública, que atienda la funcionalidad de los poderes públicos dispuestos por el poder soberano del pueblo y la atención sin distinción de los derechos humanos.

En este marco cuando un grupo de comunicadores de la oposición, antes politólogos, denuncian daño a la democracia mexicana sindicando culpable, muchos nos preguntamos a que democracia se refieren, pero cuando leemos y escuchamos los argumentos que tienen que ver con facultades de los poderes públicos y su debida independencia, entendemos que la democracia que a ellos les preocupa NO es la democracia ciudadana, ni la electoral; lo es el sistema democrático de gobierno cuya actuación a afectado intereses del poder económico que se resiste a perder la esperanza de recuperar espacios de beneficios y; tratar de sostener a los dos únicos bastiones que los poderes perdedores, económico y político les queda del andamiaje institucional creado en décadas, como es el poder judicial y el electoral.

Preguntémonos si es antidemocrático criticar en la democracia a un gobierno o régimen democrático como ellos lo están haciendo. En respuesta, se considera que la libertad de criticar y exponer ideas no es antidemocrático, aunque si es un exceso de la libertad de expresión que atenta a la democracia, confunde y manipula el pensamiento ciudadano, ocultando contextos históricos y sociales que en comunicación no es ético ya que la investigación es científica y no un marco de manipulación de resultados, olvidando que en democracia no hay culpables en lo particular sino culpables en lo general que es donde se fortalece o atenta a la democracia a partir de la conciencia ciudadana; entendiendo que la democracia se construye en lo colectivo y los gobiernos son continuos a partir de su legitimación, mas no los personajes políticos que deben continuar mutándose para su continuidad como pensamientos, ideas y acciones que se asumen como motor de forma de gobierno y particularidad democrática, siempre y cuando continúen las razones que le dieron existencia en el imaginario colectivo de los mexicanos.

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