Contingencia ambiental descuidada 

Ante la contingencia ambiental que está afectando a la población que habita la capital chiapaneca, no vemos que el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez y su alcalde Carlos Morales Vázquez, emprenda una campaña masiva para notificar a la ciudadanía a lo que se expone ni mucho menos dé a conocer las medidas que deben acatarse para procurar que los niños y las personas adultas, principalmente, sean presas fáciles para enfermarse.

La situación es tan grave por el lado que se le quiera ver, pero eso a la Secretaría de Salud municipal no le interesa pues con replicar lo que dictamina el Sistema de Monitoreo de la Calidad del Aire se da por bien servida.

No, no es así de fácil. La salud de los tuxtlecos y avecindados en la capital debe importar más que una campaña política, como la que apoyó en su momento el alcalde en favor de Aquiles Espinosa. Hoy es cuando las autoridades tienen la obligación de abocarse a emitir alertas a la población no para causar temor, sino para emitir, insistimos, las recomendaciones pertinentes al caso.

Durante esta semana, en lo que ha sido la tercera ola de calor, las quemas e incendios forestales, así como la excesiva contaminación que se produce por el uso de autos, calefacción, aires acondicionados y por supuesto, la intensa temperatura que ha alcanzado más de 45 grados, pone en jaque las condiciones de salud de los habitantes.

Las partículas contaminantes que circulan en el espacio y que la autoridad ambiental le da cierto número como medición (micras) refleja que son muy peligrosas para la salud humana, principalmente para todas aquellas personas con padecimientos respiratorios. Las denominadas moléculas ambientales provocan irritación en las vías respiratorias, garganta y ojos.

La autoridad municipal debe entender que con postear un boletín en sus redes sociales no es suficiente para que la población total se entere de las circunstancias que rodean tener una mala calidad del aire, sobre todo, porque no se está acostumbrando a vivir en estas condiciones atmosféricas.

No hay, por lo tanto, información que haga llegar de manera completa por todos los medios posibles, que alerte a los deportistas de no realizar actividades al aire libre. No se abruma con mensajes de que es necesario usar cubrebocas.

La pasividad de la Secretaría de salud es evidente y hasta malsana. La población no sabe que las partículas que se respiran de 2.5 micras logran “mezclarse en el torrente sanguíneo y disolverse en el cuerpo”, las cuales han sido relacionadas con diferentes padecimientos, entre ellos con la diabetes.

Tampoco los habitantes de esta ciudad se han percatado que no sólo por el calor hay que hidratarse, sino también por la contaminación ambiental, sin dejar de comer frutas, verduras y ensaladas, para fortalecer el sistema inmunológico.

Quienes padecen asma o enfermedades crónicas respiratorias o cardiovascular, las reacciones son más severas y pueden provocar una crisis. La prevención es lo mejor porque esta contaminación vino para quedarse al no haber políticas públicas que inhiban este fenómeno artificial, provocado por la mano del hombre.

Se entiende que no somos una ciudad como la gran urbe de la Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, pero que a estas alturas Tuxtla Gutiérrez pase a formar parte de las estadísticas como una ciudad contaminada, sí que está para cuestionar a las autoridades que no han sabido aterrizar las políticas ambientales para evitar los efectos de la combustión, quemas y actividades industriales, con afecciones, como ya se dijo, cardiovasculares, cerebrales, cáncer, diabetes e hipertensión.

El cambio climático está haciendo su tarea y ahora Tuxtla extraña los constantes vientos que se dejaban sentir durante el día, además de que las lluvias se han retrasado. Todo ello favorece a estar viviendo esta situación.

Los efectos, sin duda, son nocivos para la salud de la población, pero eso al alcalde poco le importa. Es más, nada le costaría, hablando en término económicos, si se compara con el dinero que tiró a la basura con su candidato perdedor, que invierta en una campaña intensa por todo el municipio con perifoneo en bicicletas o motocicletas para que estos puedan ingresar a todas las colonias donde no hay acceso a carros y sugerir que la población utilice cubrebocas.

Algo tan sencillo y económico, pero que no le entra en la cabeza al presidente municipal, pues esto no lo hace porque no le ocasiona dividendos.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *