Espacio para el estudio, difusión y divulgación: la biblioteca

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

Una biblioteca será de calidad en la medida que responda a las necesidades académicas de su institución, lo cual se puede medir evaluando la cantidad y calidad de sus fondos informativos reales o virtuales, su conectividad a redes mundiales de información, la organización que tenga para la recuperación de la información, la capacidad de circulación de la misma, la oferta de asesoría a los actores de los procesos de aprendizaje, la educación de usuarios para el desarrollo de habilidades informativas, la comodidad de sus espacios para el estudio, así como los mecanismos pro-activos de difusión y divulgación de los medios portadores de conocimiento.
En la conformación de esta estructura, es determinante la cantidad y continuidad de los recursos presupuestarios para poder cumplir con sus funciones, así como la cantidad y calidad de los cuadros profesionales en distintas disciplinas, pero preponderantemente de la bibliotecología y la información. El personal es fuerza motriz y catalizadora de los recursos con que cuente la biblioteca. Los recursos humanos bibliotecológicos, deben tener capacidad de ser agentes pedagógicos para el desarrollo de las habilidades informativas de la comunidad universitaria, aparte de la capacidad necesaria para organizar los recursos informativos.
Así mismo, los estudiantes requieren desarrollar competencias para localizar, acceder, evaluar y asimilar la información en sus procesos de aprendizaje, los cuales contribuyen a formar un mejor estudiante y un mejor actor del multicitado proceso de aprendizaje.
Ahora bien, el personal de las bibliotecas no sólo tiene la responsabilidad de alfabetizar informativamente al usuario, sino, en coordinación con el profesorado, debe tener la función de desarrollar dichas competencias y así, el estudiante sea capaz de: identificar la variedad de tipos y formatos de los recursos informativos; considerar los costos y beneficios de adquirir la información necesitada; seleccionar y usar los métodos apropiados para recuperación y acceso; extraer, registrar y manejar la información y sus fuentes; evaluar la información y construir nuevos conceptos basados en la misma; respetar principios éticos y legales sobre el acceso y uso de la información, como también sea capaz de comunicar sus productos intelectuales de acuerdo a normas bibliográficas.
Como corolario, la biblioteca académica es el centro de cualquier proyecto educativo de formación en una institución. La importancia de la biblioteca es indiscutible por la provisión de los paquetes de conocimiento, llamados libros, revistas o fuentes electrónicas reales o virtuales en los procesos de educativos. Es vital que cada centro educativo tenga definido su modelo a seguir con claridad, para identificar el rol que le corresponde a la biblioteca: espacio de estudio, asesoría, oferta de información y acceso a redes computacionales, entre otros; cabe señalar que es necesario comprender que las bibliotecas son imprescindibles, por lo que resulta urgente hacer que evolucionen y crezcan.

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