Historias de NegoCEOs
Mario Maldonado
Juan Ramón de la Fuente se ha convertido en un incondicional de Claudia Sheinbaum. Se identifica con él por su formación: es médico por la UNAM y científico por la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos. Su experiencia lo avala: fue secretario de Salud, rector de la UNAM, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias y de la Academia Nacional de Medicina y representante de México ante la Organización de las Naciones Unidas.
Con esas credenciales, De la Fuente se perfila a ser el canciller de México en el gobierno de Claudia Sheinbaum y quizá también el jefe de Gabinete. Por lo pronto, este martes la presidenta electa anunció que será quien coordine a su equipo de transición con el del presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde diciembre del año pasado, la entonces precandidata de Morena presentó los “Diálogos por la Transformación”, un ejercicio que buscó incluir a científicos, empresarios, especialistas y a la sociedad mexicana en la conformación del proyecto de nación, el cual fue coordinado por Juan Ramón de la Fuente.
El exrector estuvo acompañado por personajes como Omar García Harfuch, Altagracia Gómez, Susana Harp, Jorge Marcial Islas Samperio, David Kersenovich, Lorenzo Meyer Cosío, Irma Pineda Santiago, Rosaura Ruíz Gutiérrez, Olga Sánchez Cordero, Violeta Vázquez, Arturo Zaldívar, José Merino, Diana Alarcón González, Juan Antonio Berdegué, Javier Corral y Gerardo Esquivel. Algunos de ellos se perfilan también para ocupar un lugar en el gabinete presidencial de Sheinbaum.
Lo cierto es que De la Fuente se convirtió en uno de los asesores más cercanos e influyentes de Sheinbaum. El doctor tiene varias cualidades, además de las académicas, que lo perfilan como el más idóneo para encabezar los trabajos de transición y una eventual jefatura del Gabinete: es mesurado y aunque comulga con las ideas de izquierda sabe anteponer la ciencia a la ideología. También ha mostrado madera para transitar con las distintas corrientes de la 4T, particularmente entre radicales (los puros) y moderados (los pragmáticos). En Morena consideran que se ha ganado, legítimamente, una posición en el gabinete y en el equipo del nuevo gobierno.
El presidente López Obrador también lo considera una figura de valía para su movimiento. Por eso lo designó como representante de México ante la ONU, función que culminó el 29 de junio de 2023. De la Fuente tenía la intención de retomar sus actividades de docente en la UNAM, pero casi inmediatamente fue “fichado” por Claudia Sheinbaum. También fue una de las principales cartas de AMLO para asumir la cancillería mexicana tras la salida de Marcelo Ebrard de dicha posición para competir en el proceso interno de Morena, denominado por el presidente como el de las “corcholatas”.
Precisamente esa es otra de las virtudes de Juan Ramón de la Fuente: que se lleva bien con Marcelo Ebrard, quien se convertirá en senador de la República y apunta a la presidencia de la comisión de Relaciones Exteriores. Desde esa trinchera podrá hacer equipo con el muy probable nuevo canciller en la relación con Estados Unidos, sobre todo frente a la elección presidencial de noviembre que disputarán Joe Biden y Donald Trump. La campaña en EU tocará temas de relevancia para México, como el TMEC, la migración, la seguridad fronteriza, el fentanilo y las armas, los cuales ya han tratado en el sexenio actual Ebrard y De la Fuente. Ambos se aprestan a funcionar como mancuerna para hacer frente a los ataques y descalificaciones de los candidatos que pelean por la Casa Blanca.
Por todo esto, De la Fuente bien podría ser el coordinador o jefe de Gabinete, además de secretario de Relaciones Exteriores. ¿Se puede ser ambas? Quizá una, formalmente, y otra de manera informal. Por ahora, en el equipo de Sheinbaum todos tienen la misma incertidumbre: ¿me tiene considerado o considerada para su Gabinete? Se preguntan.
@MarioMal










