“La Muñeca” y El Elote”, alcaldes sexenales de miedo e intimidación
Al término de la elección, los conflictos poselectorales son el recurso inmediato ante la impotencia que las víctimas padecen por el “aniquilamiento” con que trabajan regularmente los alcaldes en funciones o con licencia, quien están muy pendientes de la jornada de reconocimiento y validez de los votos emitidos en los municipios por parte del órgano electoral.
Por ello, a cuatro días de haberse llevado a cabo con relativa calma la elección en la entidad, salvo pequeños incidentes, los ánimos empezaron a encenderse y todo porque la gente se dio cuenta de las tropelías que hace un ejército de personas que están al servicio del gobernante municipal.
Dos casos similares, casi podríamos decir, que son paridos de la misma partidocracia, en este caso, del Partido Verde Ecologista de México, quien cobija a “políticos” que han hecho de su “función de servir” el modus operandi para amasar fortunas, poder y convertirse en verdaderos caciques de sus zonas de influencia.
Al inicio del proceso electoral en este mismo espacio se dijo que el problema no era el día de los comicios, sino posterior a éste y es lo que se está viviendo. San Fernando está en el ojo del huracán por el estallido social que protagonizaron ciudadanos que no aceptan los resultados municipales porque están completamente convencidos que el alcalde Juan Antonio Castillejos Castellanos, alias “La Muñeca”, al igual que lo ha hecho en los dos trienios anteriores, ha aceitado la maquinaria para procesar fraudes electorales y favorecer a su candidato.
La quema de las instalaciones del IEPC en dicho municipio, así como la unidad que transportaría la papelería electoral a la capital del estado para que se hiciera el recuento de los votos, hablan de la gravedad del asunto.
Pero no crea que fueron los adversarios, los morenistas que dizque perdieron contra el PVEM, no, se trata de una maniobra del propio alcalde para que se borraran todas las evidencias del fraude. Juan Antonio Castillejos Castellanos ha sido el operador político de la campaña del Verde en el municipio, partido al que pertenece hoy en día.
Su potentado económico no tiene límites, menos su ambición, pues cada tres años sacar a relucir el cobre para poder seguir en el poder, ya sea estando él al frente o tras bambalinas. Ante los desmanes del martes, el IEPC lamentó los hechos y demandó una investigación a profundidad, y en este tenor, la Fiscalía General del Estado difundió un comunicado donde investiga lo sucedió.
Lamentablemente quedará solo como anécdota para la historia, porque no hace falta escudriñar en las profundidades pues todo San Fernando sabe que el alcalde tiene muy buenos amarres como para que alguien se atreva a buscarle “tres pies al gato en su terruño”. Lo cierto es que de nueva cuenta la esperanza de que el municipio salga adelante está en “chino”.
Lo que debe dictaminar el IEPC es que la elección no es válida y volver a realizar un cómputo extraordinario en la que la vigilen observadores, se respete la voluntad del pueblo y donde estén focalizadas todas las acciones que realiza el edil para evitar que siga perpetrado en el poder, de lo contrario, seguirá gobernando la mafia que lidera Castillejos Castellanos.
Otro de los municipios manipulados, es donde el alcalde con licencia Juan Manuel Utrilla Constantino es el que operó los resultados de los comicios, según consta en las denuncias de los habitantes de Yajalón, y donde también el edil con licencia supuestamente ganó la diputación federal.
En Yajalón la situación está al rojo vivo porque los ciudadanos acusan presunto fraude electoral y amenazas de parte de “El Elote”, mote que goza el alcalde con licencia, para hacerse de la candidatura.
Está claro que el partido Verde complace la permanencia dentro de sus filas a “bichos” que se dicen políticos, pero que su única función es arrebatar por consigna, los puestos de representación popular que deberían estar en manos de hombres y mujeres que en verdad tienen la camiseta bien puesta.
Por lo pronto tanto San Fernando y Yajalón están en el ojo del huracán y a como se han dado las cosas en los últimos años -los dos alcaldes cumplirán seis años en el poder- no se ve que las autoridades electorales muevan un dedo para transparentar el proceso electoral del domingo pasado.
En Yajalón, por ejemplo, la gente de Utrilla se dio el lujo de celebrar el domingo por la noche, repartiendo bala por los aires, en señal de júbilo porque su candidato, “El Elote”, había ganado la elección a una diputación federal. La intimidación, está claro, es el arma que han utilizado estos dos personajes, para alcanzar sus fines “políticos” o, mejor dicho, de ambición en todos los sentidos.










