Senectud y actividad sexual

Lilia Ma. Calderón/Las Margaritas, Chiapas [email protected]

La sexualidad es innata al ser humano, una parte de su desarrollo es instintiva y la otra es aprendida. Distinguir entre los aspectos naturales y los condicionamientos sociales que imponen determinadas metas y conductas, a menudo resulta muy difícil. Toda persona en las distintas etapas de su vida se enfrenta a la contradicción entre la necesidad innata de liberar su energía sexual y las necesidades culturalmente aprendidas que orientan su sexualidad. La contradicción entre ambas fuerzas, marca el desarrollo sexual del individuo.
De acuerdo con la manera en que se vaya manejando ambos aspectos y se logre integrarlos con otras esferas de la individualidad, es lo que sin duda, definirá la forma de vivir la sexualidad. En dicho ámbito, esto traduce la capacidad de establecer y mantener relaciones, de comunicar nuestras necesidades, gustos y conflictos, el tipo de pareja que se desea establecer, el nivel de aceptación de la imagen corporal, así como la intensidad del disfrute sexual.
Ahora bien, la combinación de los términos sexualidad y senectud podría generar, en muchos, frustración, hostilidad, desaprobación, ya que incorrectamente, la palabra sexualidad suele identificarse con juventud, sensualidad, fertilidad, procreación.
Sin embargo, aunque es justo señalar que la sexualidad implica cosas muy variadas para distintas personas y diversas etapas de la vida, en particular, en la edad geriátrica, la sexualidad requiere de mayor capacidad de diálogo, demanda más amor, ternura, confianza, afecto en la relación de pareja y entre compañeros, evoca compartir placer, con o sin actividad sexual. En la vejez, la concepción de la sexualidad descansa principalmente en una optimización de la calidad de la relación, más que en la cantidad de esta.
La actividad sexual existe en las personas de la tercera edad y, en muchas ocasiones, constituye la norma más que la excepción. Es falso continuar catalogándolos como indiferentes o poco interesados en la sexualidad, o con escasa actividad sexual. Las pautas de interacción sexual en el adulto mayor no difieren de las practicadas en etapas anteriores de la vida. El coito vaginal, el sexo oral y la masturbación recíproca, son formas de ejecutar el acto sexual.
En el senescente, la masturbación en solitario también constituye una forma válida de actividad sexual…

Continuará.

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