Lluvias exhiben los negocios de corrupción en alcaldía de Tuxtla
Las lluvias del lunes y martes en la capital chiapaneca pusieron al descubierto, una vez más, que estamos expuestos a la ferocidad de la naturaleza, pero, al mismo tiempo, evidenció que el trabajo realizado a lo largo de casi seis años por el gobierno que encabeza Carlos Morales Vázquez es nefasto, es corrupto.
La población es la principal víctima de estas decisiones que huelen a corrupción. Explicamos. El ayuntamiento se encarga de autorizar la construcción de viviendas, de edificios públicos. Supuestamente se cumple con la norma que establece Protección Civil de no afectar a terceros en la construcción de edificios.
Pero no es así, al contrario, pareciera que las cosas están hechas al “ahí se va”. La tarde noche del martes, sobre la Novena Sur o también conocida como el Periférico, a la altura de la 20 y 19 poniente, la lluvia arrastró piedras, lodo, palos y todo lo que encontró a su paso, por la construcción de un complejo residencial que se edifica en la parte alta de la colonia Penipak, la cual, a decir de los colonos, no cumple con las medidas que establece Protección Civil.
El arroyo que cruza esta zona se desbordó y arrastró todo lo que encontró a su paso hasta dejar parte de los desechos sobre la Novena Sur, y provocando que varias unidades motoras hayan quedado atrapadas en esta arteria que jamás en su vida había tenido problemas de inundación.
Incluso una universidad y las viviendas que se encuentran en la zona sufrieron los estragos. No se diga de las casas que se ubican sobre la 19 y 20 poniente y doceava sur. Desde semanas atrás, ya se había advertido que esto podía pasar, pero ni Protección Civil municipal u otra autoridad se pronunciaron sobre los efectos que podrían generar.
La negligencia de las autoridades en complicidad con las constructoras provoca el desarrollo de estas desgracias, o ¿quién les pagará los daños a los vehículos, a los dueños de las casas afectadas? No creemos que el Ayuntamiento alce la mano y diga que asumirá los costos.
Y que dicen de la cruel realidad cuando desde las primeras horas de este miércoles la lluvia se encargó de desenmascarar la corrupción que impera en la Secretaría de Obras Públicas y en el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado.
Resulta que las calles y avenidas de la ciudad amanecieron con hoyancos tan pronunciados que hasta los propios vecinos se alarmaron de cómo es que la corriente pudo destruir las calles “pavimentadas con concreto hidráulico” que el alcalde Carlos Morales Vázquez se encargó de difundir como sus obras del “sexenio”.
Ya no se diga del pobre revestimiento que hacen a las arterias, pues en lugar de invertir en una obra de calidad solo “parchan” al trancazo. Dónde quedarán las carretadas de dinero que supuestamente el edil invirtió para presumir como una de las mejores administraciones públicas de los últimos años.
Nada de ello, al contrario, otra vez la realidad superó a la ficción. Se comprobó que existe confabulación entre la autoridad municipal, dígase Secretaría de Obras Públicas y los contratistas, para hacer tipo “champurrado” la pavimentación de las arterias.
Y cómo no se van a deslavar las calles si no se utiliza el material de calidad. Se entregan obras que apantallan, pero que el agua se encarga de demostrar que hay gato encerrado en su construcción. El negocio de entregar obras con deficiente material y sin respetar las condiciones idóneas de infraestructura, para ahorrarse unos pesotes, exhibe la corrupción.
Por ello los socavones, por ello los deslaves, por ello tantos años de negligencia de las autoridades al embovedar los ríos y arroyos que atraviesan la ciudad, por ello las desgracias al permitir la construcción de casas al lado de arroyos que se desbocan cuando la naturaleza dice “ahí les voy”. Por ello y muchas cosas más, la corrupción de políticos sin escrúpulos, le pega a la población, a esa que los encumbra y confía en ellos, sin pensar que responden con obras “pal perro”.










